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Bélmez: entre el misterio y el fraude



Jaén, año 1971, casa de pastores. Desde el fogón de su cocina una cara grosera mira a María Gómez Cámara. Allí empezó el misterio de las caras de Bélmez.

En el año programa Milenio 3 del 20 de octubre de 2002 se revelaron documentos hasta ese momento ocultos del misterio que rodeó siempre a las caras de Bélmez, unos rostros que aparecieron de forma inexplicable en la cocina de esta humilde familia, a lo que investigadores de todo el mundo quisieron darle solución, con jueces y notarios de por medio, y que por motivos ajenos a ellos, intereses de las altas esferas del Gobierno de aquella época, hubo que silenciar.

La prensa de la época también terminó con el misterio asegurando que era un fraude, pero hay informes desclasificados que aseguran lo contrario.

Lorenzo Fernández, subdirector de la revista Enigmas corrobora la teoría que afirma que el misterio fue abruptamente silenciado, pero las caras están ahí.

Unas caras que aparecieron en aquel verano de 1971 y que no dejaron de hacerlo hasta el fallecimiento de María, en el año 2004. Rostros que se asignaron a ancestros de la propia familia y otras veces a un antiguo cementerio medieval árabe que se encontró debajo de la casa durante las investigaciones. También rostros de niños, caras que por medio de la pala del albañil contratado por el Alcalde del pueblo, se convirtieron en pequeños huesos. Seis sacos de huesos y ninguna calavera.

Más tarde se descubrió que ese sitio había sido una mezquita hasta el siglo X, en 1554 fue una iglesia que como tal tenía anexo el cementerio.

María y las caras

El sacerdote jesuita José María Pilón habló con María Gómez Cámara y contó que parecía como si ella tuviese una conexión especial con los rostros. De niñas en el colegio, cuando sus compañeras eran castigadas por los profesores, el castigo era ponerlas al lado de María ya que alrededor de ella se oían voces, de lo que se desprende que siempre tuvo una sensibilidad especial.

Fernando Jiménez del Oso, psiquiatra y periodista español, contó a los micrófonos del programa que la primera vez que estuvo en Bélmez le pareció un circo por la cantidad de gente que había ido a ver las caras, además pensaban que era un fraude y le llamó la atención la apariencia elemental de algunos rostros en contraposición con otros trazados con toda la maestría. Por la gente con la que habló y por lo que vivió allí, dejó de pensar en el engaño. Con María pudo hablar más de una vez en un ambiente más tranquilo y dijo que había una simbiosis entre ambos que ella percibía íntimamente. Dijo que era una mujer que vivió todo eso con confusión y resignación.

Una opinión acreditada


Germán de Argumosa y Valdés, el introductor de la Parapsicología en España y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, fue enviado por el Ministerio de la Gobernación con el objetivo de descubrir el engaño. Allí grabó psicofonías con otros investigadores, la Guardia Civil, la Policía Judicial, incluso la Brigada de Investigación Criminal estuvo siete días en contacto con las caras y los propietarios de la vivienda llegaron a temer ser encarcelados por haber ocasionado tanto revuelo, además de haber sido portada de todas las publicaciones nacionales.

José Ruiz de Gordoa, Gobernador Civil de Jaén fue el que llamó a Germán de Argumosa para que oficialmente investigase el caso y si él lo desacreditaba, por fin se daría fin a todo ese molesto fenómeno por el cual la casa había sido puesta en vigilancia durante seis meses para poder averiguar el engaño. Sin embargo y muy en contra de la tarea que se le había encomendado, defendió a pie juntillas que todo lo que sucedía en aquella casa era cierto. Contraviniendo a poderes políticos y eclesiásticos, grabó psicofonías, llamó a otros colegas suyos como José Solas García, catedrático de Humanidades y a alumnos de la Universidad Autónoma, para que pudieran estudiar las caras. Todo esto fue hecho con la anuencia de un notario, con el recinto precintado, el cual llevó buena cuenta de todo lo que sucedió. Luego de un mes había nuevos rostros.

Según el mismo Argumosa, en diez minutos, delante de un equipo de la televisión alemana y dos periodistas, Pedro Sagrario y Rafael Alcalá del Diario Jaén se creó una cara con rasgos diabólicos. Pero lo que más llamó la atención fue que la boca de uno de los rostros era compartida por otro rostro invertido.

Obligados a matar el misterio: Operación Tridente

Antonio Casado, comentarista político y socio fundador del periódico El confidencial, comentó que lo que oyó eran gritos, chillidos clarísimos y muy altos, y como conocedor de técnicas de sonido apoyó su autenticidad. Psicofonías de niños gritando y pidiendo auxilio.

En el año 1972 las autoridades ya sabían que en el misterio de Bélmez no había atisbo de fraude. El Obispo de Jaén, comenzó su particular campaña para desacreditar el misterio. Sus presiones sobre el Alcalde no dieron frutos y la gente del pueblo sabía que no había engaño alguno. Pero una campaña denominada Operación Tridente se encargó de desacreditar el misterio. Todos los que habían afirmado a pie juntillas la veracidad de los rostros, lo negaron en rotundo. Un pueblo de 2500 habitantes, que los fines de semana llegó a tener 15000 era un hecho que los poderes fácticos y la Iglesia no podían permitir. El Obispo de Jaén, Miguel Peinado Peinado llamó al párroco del pueblo Antonio Molina para que terminase con aquello de inmediato, pero no lo consiguió. Entonces comenzó la segunda parte del descrédito. Manuel Rodríguez Rivas, el Alcalde del pueblo defendió la legitimidad del fenómeno, a pesar de la presión que ejercía el obispo sobre él, hasta que lo llevaron al Ministerio de la Gobernación donde el Ministro, Tomás Garicaño Goñi y según sus propias palabras ‘lo puso entre la espada y la pared’.

Lo que para unos era la mismísima manifestación del demonio, para otros era  un lugar donde ir a reverenciar la divinidad, y para otros un molesto incidente que acallar.

Imagen: wikipedia.org

@mamiroca



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