martes

Mutilaciones de ganado en Argentina


Los baquianos dijeron que el misterio vino de arriba.

Desde los primeros días de abril del 2002, en Salliqueló, en las vastas llanuras de La Pampa argentina, zona agrícola ganadera por excelencia, donde se cría una de las consideradas mejores carnes del mundo, ocurrieron una serie de sucesos que preocuparon de manera considerable a toda la población y fue portada de todos los periódicos a nivel nacional.

Intervención de organismos oficiales

Según el Informe Oficial del Médico Veterinario responsable en el SENASA de Patología Animal, Daniel Belot, en varias provincias aparecieron cientos de cabezas de vacunos, ovinos y equinos con mutilaciones en los genitales, lengua, ubres, ojos, con heridas cauterizadas y cortes quirúrgicos precisos, trazos rectos o geométricos, sin pérdida de sangre. Animales que no presentaron rigor mortis, que durante semanas no despidieron olor y a las que los carroñeros no se acercaron. No había huellas de vehículos ni de hombres, y al programa Milenio 3 de la Cadena Ser en España, llegaron más de 600 folios de informes y material sobre el tema.

En uno de los casos se encontró un ternero de unos 500 kilos de peso y una vaca a punto de parir a los que les había sido extraído un ojo y cambiados los órganos internos de sitio.

Daniel Belot afirmó que el primer animal que encontró fue un vacuno echado sobre sus cuatro miembros, al que le faltaba la piel y los músculos del lado izquierdo. Alguien conocedor de técnicas quirúrgicas, que realizó cortes precisos en ángulos de noventa grados, muy extraño de encontrar en esa zona, y el animal no presentó desgarros o señales de depredadores. Afirmó haber constatado mutilaciones de pabellones auriculares, en el aparato genital vagina y vulva, en el aparato digestivo recto y ano, glándulas mamarias, distintos órganos en distintos animales, y que en once largos años de profesión y experiencia, no había visto algo así. No habían sangrado al cortarlos, por lo que dedujo que se hicieron después de muerto el animal y que se hizo con fines científicos, pero ¿de quién?  

Policía y veterinarios pasaron detectores de radiación sobre los animales y la Comisión Nacional de Energía Atómica investigó casos de extrañas luces en Catriel y La Pampa al mismo tiempo de las mutilaciones.

Jaime Camballieri, periodista de un diario de la Patagonia pudo investigar sobre un animal que tenía los huesos del maxilar como si hubiese sido hervido, completamente limpio. En todos los casos los animales no mostraron señales de defenderse, la muerte fue causada por un colapso, muerte súbita por parada cardíaca. De otro fue extraída por completo la lengua, y en la ubre tenía cuatro círculos perfectos con una abertura un poco más grande detrás por donde se pudo haber extraído la mama.

Preocupación en la población

Debido a todos estos hechos hubo personas que fueron llevadas a hospitales por haber visto luces extrañas que precedían a las matanzas y hubo varias denuncias policiales. Dos niñas de 13 y 7 años, Gabriela y Miriam del Valle Salto fueron internadas en Santiago del Estero, en el Hospital de niños de La Banda, donde permanecieron veinticuatro horas en observación, después del susto producido por la visión directa de un círculo verdoso, a lo que siguió la mutilación de cuatro animales.

La incertidumbre se instaló en la población, ya que los casos recorrieron toda la Argentina, y se barajaron toda clase de hipótesis y teorías. Desde ritos de sectas hasta estudios extraterrestres. La falta de explicaciones hizo que los vecinos se sintiesen inquietos porque jamás habían visto cosa igual y porque además los animales aparecieron en áreas solitarias sin rastro humano.

Fabio Zerpa, Profesor de Historia y Antropología y gran conocedor del tema OVNI, aportó a estos inusuales hechos varias ideas. Por un lado que no podían ser sectas ya que en su mayoría ellas realizan sus rituales con gallináceos de todo tipo. Para poder realizar todas estas operaciones quirúrgicas tendrían que haber transportado un quirófano en un helicóptero, cosa demasiado improbable. Además, los grandes testigos que vieron todo esto como son el resto de los animales que estaban allí, tuvieron un extraño comportamiento, se sintieron temerosos y no se acercaron a la zona donde se encontraron los cadáveres. Dieciséis tanques australianos o estanques de cien mil litros, aparecieron vacíos sin ninguna fisura ni grieta y en algunos casos había ondulaciones en el terreno.

También en otros países

Pero para estos casos no existen las fronteras ni el tiempo. Pablo Villarubia Mauso, autor de libros como Brasil Insólito o Un viaje mágico por los misterios de América, dijo que en 1960 en Estados Unidos, los animales aparecieron sin quijadas ni lengua y los militares buscaron agentes radioactivos y encontraron restos de gas radón y vestigios de uranio. 

En Guatemala habló con veterinarios en Tegucigalpa y le comentaron la teoría de un predador llamado arrancalenguas, probablemente una leyenda y de una enfermedad que encoge lengua, pero en estos casos fue un corte limpio.

En el año 1977 en  Puerto Rico, se habló del Vampiro de Moca que también instaló el miedo en la sociedad.

También hubo casos en Río Grande do Sul, Brasil. Hacendados que se quejaban de lo mismo y de que los perros tuvieron mucho miedo y evitaban el sitio. Siempre y curiosamente los sucesos se producen en lugares con vastas llanuras que no tienen vegetación arbórea.

En Durazno, Uruguay, el Intendente Carmelo Vidalín, habló de extrañas luminarias en los mismos lugares un poco antes de las mutilaciones.

En Araçariguama, San Roque, Brasil, en 1946, una persona murió en extrañas circunstancias. Según se dijo fue abrasado por una luz que vino del espacio producida por un objeto de 30 metros de diámetro y que dejó una huella de 10 metros. Luego aparecieron varios bueyes muertos.

Sucesos similares en España

En España hubo casos similares pero menos intensos. Desde los años 1977 a 1997 en la barriada de Taco en Tenerife, en el norte de la sierra segoviana y en los campos de la rivera navarra fueron mutiladas dos mil cabezas de ganado. Algo saltó verjas de dos metros y no dejó huellas. José Gregorio González investigó los casos en Tenerife cuando de improviso comenzaron a aparecer animales muertos con dos orificios de igual tamaño de 3 cm de diámetro cauterizados que se pudieron hacer con un ‘electrobisturí’, pero hace veinte años un aparato así aunque hubiese existido hubiese sido enorme. 

Hay detalles que por la cantidad de información existente no se divulgaron, como que los cuerpos aparecieron mojados. Perros guardianes de una fábrica, se encontraron sin señales de lucha a más de 30 metros de donde estaban encadenados, sin ningún tipo de ruido.

Un episodio que se repitió varias veces con demasiadas incógnitas que quedó en el olvido.

Publicar un comentario