domingo

La Casa Real y los ovnis



Un tema intrigante que cada cierto tiempo sorprende, y no siempre a gente común.

Cuando una persona, en el hipotético caso de que tenga la valentía y la fuerza de espíritu suficiente como para comentar la posible visión de un OVNI, o algo que escapa de la fenomenología habitual o de lo que se tiene establecido como normal, se expone, inevitablemente al chascarrillo fácil y a la burla, como mínimo.

Los OVNIS y la realeza

En el primer vuelo a China realizado por los Reyes de España en el año 1978, viajaban dos aviones, en el primero que iba delante del de los Reyes, viajaban periodistas de indudable prestigio, tales como Iñaki Gabilondo.

En una entrevista realizada para el programa Milenio 3 de la Cadena Ser del día 1 de junio de 2002, el periodista comentaba su experiencia explicando que sobre la 1:30 de la madrugada, ya adormilados algunos pasajeros, pudieron comprobar que un objeto enorme se dedicó a seguir a los dos aviones sin que se pudiese determinar de qué objeto se trataba.

En una recepción que posteriormente ofrecieron Sus Majestades los Reyes de España en la Embajada, la Reina estaba conversando en un petit comité de seis o siete personas, en el cual todos se conocían entre sí, y hablaban del incidente. Todos menos uno, que al preguntársele por su identidad resultó ser el piloto del avión, e incluso comentó que el ‘aparato no aparecía en la pantalla del radar’.

Quince días más tarde, en una visita del entonces presidente de Francia, Giscard d’Estaign, al efectuar los saludos protocolarios, y estando presente Iñaki Gabilondo, el Rey sugirió que el contase la anécdota del avistamiento, de lo cual se deduce que el matrimonio había comentado el incidente.

OVNIS y pilotos

Se considera que existen 2000 folios secretos de protocolos realizados por pilotos militares, y que son de altísima fiabilidad, porque los pilotos españoles están considerados entre los mejores preparados y de mayor garantía y se los clasifica en dos categorías de testigos: Testigos A (pilotos militares) y Testigos B (pilotos civiles) ya que no es posible que ellos confundan una estrella o fenómenos atmosféricos naturales con otros procesos anómalos.

Entre ellos está el comandante Juan Ignacio Lorenzo Torres, con más de 30.000 horas de vuelo, que el 4 de noviembre de 1968, en un vuelo Londres-Alicante, vio sobre la vertical de Barcelona un objeto a 10 metros de distancia en forma de ojo humano con venas blanquecinas, contra el cual sintieron que iban a estrellarse.

El comandante intentó comunicarse con el Escuadrón de Vigilancia Aérea, para saber si podría haber alguna otra nave sobrevolando el espacio aéreo en ese momento, pero la respuesta fue negativa.

Con la maestría propia de un piloto, inició un código de comunicación, con el que pudo establecer que, efectivamente, era de esta galaxia, y los que los estaban observando, y después de un tiempo prudencial desaparecieron hacia África a una velocidad inaudita.

El comandante solicitó copia del informe que había redactado del incidente y la tuvo en su poder durante unos años en su casa, pero se produjo otro avistamiento por parte de otro piloto, novio de una azafata que realizó una entrevista para la Revista Interviú y fue  entonces cuando las autoridades requisaron la copia de su domicilio, alegando ‘que tenía algo que les pertencía.’

Se cierran las investigaciones

A principios del año 69, según comenta Javier Sierra, se produce en Estados Unidos la clausura del Proyecto Libro Azul que consiste en 94 rollos de microfilms, más de 94.000 páginas de informes que según el gobierno norteamericano no tenía ningún interés para nadie.

Todo esto lleva a pensar en lo paradójico de estos sucesos en los cuales quizás lo más importante para los amantes de estos temas sea estar en el momento justo y en el lugar indicado.


Imagen: Tumblr.com/protteus

@mamiroca