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Sonidos de otra dimensión


En ciertas grabaciones de científicos y periodistas se cuelan sonidos que no estaban invitados.

Freddie Jürgenson era un director sueco que una tarde de verano de 1959 se internó en el bosque con la intención de grabar el sonido del canto de los pinzones.

Entre el canto de los pájaros

Horas más tarde en su casa, cuando reprodujo la grabación pudo escuchar con claridad una voz que le decía: ‘-Friedle, mi pequeño Friedle’. Instantánea y conmovedoramente, pudo reconocer la voz de su madre, con la triste connotación de que hacía siete años que estaba muerta.

Quizás esta sea una de las primeras psicofonías, sonidos que no son audibles cuando se realiza una grabación, pero sí al ser reproducida.

Otros investigadores

Renombrados científicos también se adentraron en este campo de la transcomunicación, como Thomas Alva Edison y Guglielmo Marconi, quien publicó en la prestigiosa revista Science.

Estas investigaciones comenzaron en  la Europa central,  y aquí en España con Germán de Argumosa en el año 1972, Sinesio Darnell, profesor de la Universidad de Barcelona, que investigó este fenómeno en el cementerio de Sant Feliu de Llobregat, por unos fusilamientos acaecidos en la Guerra Civil Española, ya que además estos hechos suelen vincularse con hechos criminales y luctuosos del pasado, voces de otro espacio y tiempo que impregnan ciertos lugares, y que las tecnologías cada vez más avanzadas permiten registrar.

Desafortunadamente, Jürgenson, después de haber obtenido más de seis mil horas de grabaciones terminó sus días obsesionado y enloquecido con esas supuestas voces.

Entrevista periodística

Clara Tahoces, periodista de la revista Más Allá, estaba entrevistando a la señora Juana López Manjón, modista, que provenía de una familia muy humilde de Úbeda, Jaén, que estaba relatando que toda su vida había tenido un contacto muy especial con el más allá.

Durante la Guerra Civil había tenido sueños premonitorios más con más de mil personas, había predicho las bombas de Hiroshima y Nagasaki y jamás cobró un céntimo. Incluso con lo que ello suponía en plena guerra, la gente le llevaba garbanzos, arroz o lo que buenamente tenían en aquel momento de carencia y horror, pero ella se negaba, ya que las voces le decían que no podía cobrar y que sería recompensada.

Llegó a escribir varios libros de poesía y autobiográficos, siendo según sus propias palabras prácticamente ‘analfabeta’, algunos de poesía muy bella, pero muy compleja, que no se correspondían con su nivel cultural y otros que tenían más que ver con su vida, en los que sí se podía reconocer un tipo de escritura con un estilo más propio.

Cuando Clara estaba días más tarde escuchando precisamente este trozo de la entrevista, repasando el artículo ya para su publicación, discrimina perfectamente dos voces. Juana contando que había escrito siete libros y una voz masculina que acota:-‘Más los que te quedan’. No está de más aclarar que Juana es una señora que en aquel momento tenía ochenta años, que vivía con su hijo que estaba trabajando, descartando con esto la posibilidad de una broma de mal gusto. Además se pudo comprobar que el sonido estaba a nivel informático al mismo nivel que el de la entrevistada, con lo que se deduce aún más la veracidad del relato.

Con total normalidad

Juana seguía contando sus experiencias, explicando por ejemplo que estas voces le explicaban cómo era el más allá, que las almas se transforman en bolas de energía que tienen que pasar por un túnel de un determinado tamaño y que si se niegan se convierten en energía negativa incontrolada, que ella para ella eso era el diablo, y Clara pudo escuchar después cómo  en ese espacio se colaban unos alaridos.

En total, en la misma entrevista se reconocen seis o siete voces, las cuales acompañan y corroboran en cierta forma el relato de Juana. Incluso la misma Clara en la conversación recuerda a sus abuelas, a una en concreto y confunde su fecha de fallecimiento, y se oye una voz que corrige: ‘-Ya estaba muerta’.

Sin rastro de duda

El Técnico Superior de Informática Pedro Amorós ha hecho pruebas exhaustivas con una Jaula de Faraday, esto quiere decir, realizar una grabación en un entorno sellado al vacío, que escapa a cualquier tipo de manipulación y con los más altos estándares de calidad, y cuando se reproduce la grabación en estudio se escucha: ‘-Acércate, puedo verlos’.

Ciertamente un universo lleno de interrogantes que puede llegar a obsesionar a las mentes más privilegiadas y pragmáticas.


@mamiroca