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El horror de los cuerpos de Llerena



En una torre de una Iglesia en Badajoz, en el verano de 1979 se encontraron tres mil cuerpos, en un pueblo marcado por la Inquisición.

Tres mil emparedados, torturados y momificados que han hecho que profesores de universidad hayan puesto su empeño en que este macabro suceso sea esclarecido.

Primero, el silencio

Andrés Herrera, corresponsal de la Cadena Ser en Badajoz, investigó el tema de una exploración que se hizo en el torreón de la Iglesia Nuestra Señora de la Granada, que también fue minarete y mezquita, donde se encontró esa ingente cantidad de esqueletos tan peculiar. 

Este misterio se descubrió primeramente en el año 1964, pero se acallaron las noticias que no llegaron a conocimiento de la opinión pública, hasta que en el año 1979 debido a unas obras de remodelación hechas en la Iglesia, cuando se descubrieron los cadáveres, fue el momento en el que se divulgó ante cámaras y periodistas para que se conociera el hecho.

Extrañas posturas de dolor

Las imágenes del periódico Hoy dieron la vuelta al mundo. La posición de los cuerpos, las expresiones de sus rostros, algunos en cuclillas, muchos de pie, hablaban de torturas y vejaciones inimaginables, posiblemente también de que hubiesen sido emparedados en vida. Aunque se intentó disipar esa idea, hubo quien reclamó una investigación oficial sobre este tema y que fuese esclarecido con seriedad.

Luis Garraín Villa, Cronista Oficial de Llerena lo vio como un hecho normal porque hasta el siglo XVIII se enterraba a los feligreses dentro de su parroquia. Pero Llerena en los siglos XV, XVI y XVII fue sede del Tribunal de la Inquisición y no era una población tan extensa como para albergar en su iglesia tres mil cuerpos. El ocultamiento de este suceso ha perdurado durante doscientos años. En el siglo XVIII se hicieron algunas reformas en las que la escalera que daba a esa torre se clausuró, construyéndose una nueva. Además había un cuarto donde se encontraron los muertos más espantosos y no concuerda con un enterramiento al uso. Son personas que murieron de pie o en poses fuera de toda lógica de una fosa común.

Profesores e historiadores hablan de muertes violentas y hasta personas emparedadas que eran aciagamente comunes en la España de aquellos años.

En defensa de la verdad

El catedrático Julio Fernández Nieva de la Universidad de Extremadura, Doctor en Historia Eclesiástica, insistió enfáticamente en que hubo muchas muertes y muchas contiendas cerca de Llerena, además de persecuciones próximas a Portugal y que esto no puede quedar en el olvido por el simple hecho de que los cadáveres ahora hayan sido enterrados cristianamente, una parte en una fosa común y otra en una cripta que hay en la Iglesia, ya que con eso se pretendió silenciar el tema.

Equipos de antropólogos de las Universidades de Madrid y Barcelona estudiaron cadáveres momificados de mujeres, niños y personas de todas las edades. En las fotos del diario Hoy pudieron verse por ejemplo, hombres de pie que por el paso de los años el torso se ha caído al suelo y se mantenían erguidas solamente las piernas, momificados y adosados a la pared. 

Unos aparecen recostados, otros en cuclillas, pero la posición de las manos denota que ha existido sufrimiento previo, y aunque algunos lo atribuyen al propio proceso de momificación eso puede ser así sólo en algunos casos, pero no en la cantidad en la que se encuentran aquí, sobre todo si se piensa que estos enterramientos han sucedido a lo largo del tiempo, y no todos de una vez, lo que indica que esa Iglesia pueda haber sido utilizada para ocultar asesinatos, persecuciones y demás hechos siniestros.

Cadáveres de diferentes épocas

Los restos pertenecen al siglo XVII y anteriores, también se los relaciona con una epidemia  o con el traslado de un cementerio.

Un hecho de la España de la Inquisición que no debe quedar en el olvido, ya que todos los muertos merecen descansar en paz.

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