miércoles

Fidel Castro y la CIA



El mundo del espionaje está imbuido de un halo de misterio al que pocos se sustraen, pero a veces se cometen errores dignos solo de principiantes, o no se cuenta lo suficiente con la capacidad de supervivencia del supuesto enemigo.

Una de esas oportunidades ocurrió en los años sesenta, en los que la CIA en plena Guerra Fría, intentó infructuosamente acabar con la vida del líder cubano Fidel Castro.

Ideas muy originales

Después del fracaso de la invasión de Cuba por parte de exiliados cubanos entrenados y amparados por la CIA en la Bahía de Cochinos en abril de 1961, se ideó lo que se dio en llamar la Operación Mangosta, que estribaba en una serie de estrategias enfocadas a  provocar una revuelta y como consecuencia la disolución del régimen.

Se planearon ideas como subir los precios y entorpecer el transporte marítimo hacia Cuba, lo que daría como resultado la pérdida de las cosechas de alimentos e imposibilitar el comercio del níquel, de gran importancia para la economía de este país.

El icono Fidel

La imagen de Fidel Castro con un habano encendido en la boca en esa época daba la vuelta al mundo llevándolo a la categoría de icono, y esto hizo que los agentes más preparados de la CIA intentaran, por ese método terminar con su vida.

Se pergeñaron artilugios como cigarros envenenados, habanos explosivos, puros con sustancias alucinógenas, toda una gama de artículos que jamás se llegaron a utilizar debido a la férrea seguridad que rodeaba siempre al líder.

Castro también era un gran submarinista, de lo que también intentó aprovecharse la CIA con fines poco benévolos. Procuraron alterar nocivamente el respirador de su traje de buceo con bacilos de la tuberculosis y se barajó la posibilidad de acabar con él por medio de una bomba disimulada en uno de sus lugares preferidos para la inmersión. El dispositivo explosivo tendría la apariencia de una ostra gigante.

El mensaje de la Virgen

Uno de estos técnicos, con una imaginación desbordante, fue el General Edward Landslale, jefe de la operación, al que se le ocurrió emplear la fe y las creencias del pueblo cubano. El plan consistía en una simulación holográfica, una aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre del Malecón de La Habana. La brillante idea era que la Virgen comunicase a los extasiados fieles la urgente necesidad de derrocar a Castro.

Más enemigos

La mafia, que tuvo pérdidas cuantiosas por el cierre de los casinos de La Habana, también había jurado matarlo.

En febrero de 1961, un sicario del gremio casi logra el objetivo en el que la CIA había fallado tantas veces. En dos oportunidades intentó inficionarlo con veneno, y solo se salvó de un desenlace fatal por su suerte a prueba de balas, y por el hecho de que probablemente como dice una expresión popular ‘es un hueso duro de roer’.
Pero la ocasión en la que Castro estuvo más cerca de morir fue cuando tuvo en el bolsillo de su infaltable guerrera durante dos largos días un pañuelo envenenado que nunca llegó a utilizar.

Las negociaciones del presidente Kennedy

Santiago Camacho cuenta en el programa Milenio 3 de la Cadena Ser del  día 25 de noviembre de 2002, en su sección dedicada a desvelar secretos que no siempre se revelan a la opinión pública, que casualmente todo esto ocurrió al mismo tiempo que el presidente John Fitzerald Kennedy intentaba establecer por medios diplomáticos las buenas relaciones con Cuba, y hay quien especula con que fueron esos mismos contactos, los que le costaron la vida.

La Guerra Fría

La Operación Mangosta duró alrededor de catorce meses en las que hubo infinidad de sabotajes de gran importancia con fines económicos. Cuba respondió aceptando la oferta de la Unión Soviética de instalar cohetes atómicos, y que motivó la Crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962, quizás el momento más candente de la Guerra Fría.

@mamiroca


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