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Los escépticos y la llegada a la Luna



En el año 2002, la Nasa creó una guía para que los profesores pudiesen demostrar a sus alumnos, que la llegada a la Luna, no fue un engaño.

“Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la Humanidad”, las palabras de Neil Amstrong fueron escuchadas por millones de personas en todo el mundo y son recordadas aún por la mayoría. Sin embargo, hoy en Estados Unidos hay treinta millones de personas que no creen en ello.

Santiago Camacho, autor del libro 20 grandes conspiraciones de la historia, estuvo en el programa Milenio 3 poniendo al menos en tela de juicio el hecho de que el hombre haya alunizado el 20 de julio de 1969.

Una guía para la certeza

La NASA encargó al ingeniero James Howell un trabajo para que los profesores y maestros pudiesen probar al alumnado que efectivamente, Estados Unidos había estado en la Luna debido a todo tipo de especulaciones que se plantearon salidas de Internet, de fotografías y vídeos que refutan esa idea.

Extrañas sombras, banderas que ondean donde no hay viento e infinidad de preguntas que no se respondieron, volvieron a sembrar la duda, una duda que quizás nunca fue debidamente despejada y que con este manual se pretenden aclarar.

Según algunas teorías todo lo que se vio por televisión en aquel julio de 1969 pudo haber sido un montaje realizado en algún hangar secreto en el desierto para convencer a todo el mundo y sobre todo a los enemigos de la superioridad armamentística y espacial de Estados Unidos.

La NASA se defiende

La NASA, harta de estas especulaciones ha gastado quince mil dólares en un manual aclaratorio.

Contra los que dicen que no se ven estrellas en las grabaciones y las fotos, la Nasa advierte que la profundidad de campo de las cámaras impedía que las estrellas salieran. Si la bandera se movía cuando se sabe que en la Luna no hay viento, se explica porque en la Luna no hay gravedad y cualquier movimiento es infinito, comenzó al clavarla en el suelo y aún hoy continuará moviéndose y como última prueba la Nasa dice que sus enemigos en la Guerra Fría de aquel momento, Rusia, China y Alemania del Este, hubieran detectado perfectamente de dónde provenían las conversaciones y hubiesen puesto en conocimiento del mundo que Estados Unidos intentaba engañar a la Humanidad cometiendo un gran fraude, pero ninguno lo hizo. El que sus enemigos reconozcan sus logros es una prueba.

Un productor de televisión que quiso demostrar el engaño, se encontró con Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna e intentó que jurase sobre la Biblia que había sido cierto, a lo que éste respondió con un fuerte puñetazo.


Las razones de los que no creen

Santiago Camacho comenta que en los buscadores de internet al poner “moon fake” (falsa luna) hay infinidad de páginas que desmienten la teoría oficial, por lo que toda una nueva generación cree en lo que dicen esas páginas.

La Estación Apolo de Fresnedillas

En el programa hizo sus declaraciones el por entonces Director de Seguimiento de Naves Tripuladas, Dr. Luis Ruiz de Gopegui, la persona fundamental de la NASA en España. Para él discutir la llegada del hombre a la Luna es un disparate. Fue un acto público que no solamente se vio por televisión sino por una serie de radares que siguen las naves espaciales, uno de los cuales estaba en Fresnedilla, que detectan no sólo la posición sino también la velocidad, la aceleración y todo lo concerniente al aparato en cuestión. 

Pero esos radares no eran sólo propiedad de la Nasa sino que otros países como Rusia eran también poseedores de ellos, con los que mutuamente hacían seguimiento de las naves de los enemigos.Todos estos aparatos detectaron que la Apolo 11 salió de la órbita terrestre y a las veintidós horas de vuelo regresó a la Tierra. Para los escépticos dice que si el montaje fue hecho en el desierto dónde están las pruebas de la nave realizando viajes desde y hacia donde se hizo la maniobra.

En plena guerra fría

Santiago Camacho dice que la propaganda era feroz y absoluta. Tal vez los rusos no lo denunciaron porque ellos también cometieron sus propios fraudes. Anteriormente a que Yuri Gagarin fuese puesto en órbita, es ahora oficialmente admitido por la Academia Rusa de Ciencias, que hubo tres astronautas que fallecieron intentando lograrlo, y tampoco fue dulce la muerte de la famosa perrita Laika en el espacio, sólo siete horas después del lanzamiento de la nave, de un infarto, asfixiada y aterrorizada por el pánico.

Javier Gregori, periodista de la Cadena Ser, contó una interesante anécdota. Los soviéticos intentaron hacer trampa. Unos días antes enviaron una sonda espacial para hacer creer a los norteamericanos que ellos habían sido los primeros en llegar. Éstos oyeron voces desde una órbita próxima a la Luna con lo que pensaron que ya habían perdido el primer puesto en la carrera espacial. Estaban recibiendo señales por medidas telemétricas que provenían de la Luna, hasta que en Cabo Cañaveral, alguien sospechó de las voces, le sonaban metálicas y en un análisis descubrieron que eran grabaciones de una casete.

Según Gopegui los rusos tenían todo tipo de tecnología y Kennedy dio dinero a manos llenas con una sola condición: Llegar antes que los rusos a la Luna. Pero muchos piensan que como no se logró se apeló a todo tipo de trucos.

Uno de los trabajadores de la empresa que diseñó los motores de la Apolo 11 y que vio las pruebas preliminares de esos cohetes afirmó que la fuerza motriz que desarrollaban y los gases de expulsión salían a una velocidad que podían arrancar rocas enormes del suelo, pero asombrosamente en la fotos se ve impoluto, lo mismo que las patas del artefacto, no hay ningún tipo de huella de la nave. No hay cráteres sino que hay una fotografía que muestra una pisada debajo de la máquina. ¿De quién es esa huella?

Y una cuestión no menos intrigante es ¿por qué ningún astronauta tomó ni una sola fotografía de ese maravilloso cielo extraterrestre, siendo los únicos y primeros seres humanos que tuvieron ese privilegio?

@mamiroca


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