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OVNIS y suicidios en Cataluña


Quizás sea más sencillo pensar que las inmolaciones debidas a la fe solo ocurren en lugares de pobreza y escasa cultura, pero no es así.

En España, en los años setenta un conjunto de personas se suicidaron por sus creencias en los extraterrestres, pero un manto de silencio cubrió los sucesos.

Estaban seguros de viajar al espacio, personas normales, que cada mañana iban a su trabajo y tenían sus familias, con un gusto particular por temas poco convencionales que un día decidieron llevar a los hechos a su convencimiento.

Lo complejo de la psique

Todo comenzó en la Revista Algo, que hablaba de temas que no tienen una gran difusión y que van a contracorriente de lo políticamente correcto. En octubre de 1971 publicaron el aviso de un lector que quería fundar un grupo dedicado al estudio de los OVNIS. Eran cinco jóvenes dedicados a recopilar información de sucesos relacionados con el tema en suelo español, y daba una dirección en Terrassa, Barcelona.

Unos meses más tarde, en las vías del tren, en el km. 335 que va en dirección Barcelona a Madrid, cerca de Torrebonica el agente judicial Manuel Rodellar levantó acta de defunción de dos personas. Ambos vestidos de la misma manera y según hace constar el juez del caso con sendas notas que decían: ‘Los extraterrestres nos llaman’.

Unas fotografías extrañas

José Félix Rodríguez Montero y Juan Turu Vallés eran dos personas absolutamente convencionales, trabajaban en la industria textil y su único aspecto destacable era su afición a los OVNIS.

En aquellos años Terrassa era una población industrial en la que había frecuentes enfrentamientos policiales, con pocas expresiones culturales y quizás por ello tuvo cabida entre personas con inquietudes, la inclinación hacia temas sobrenaturales. En la casa de José Félix Rodríguez Montero se encontraron fotografías de lo que podría parecer un OVNI (entendiendo como tal objeto volador no identificado) que se tomaron precisamente sobre la vía del tren.

Dos hombres muy distintos

Un investigador de Terrassa, Josep Guijarro Triado investigó este tema en profundidad. Estas dos personas con edades y opiniones muy diferentes se conocieron a través del anuncio en la revista y en tres semanas acabaron con sus vidas de una forma cruenta. Tuvo que haber algo que los trastocara de forma aplastante para que hiciesen algo así. Joan Turu Valles era un joven de 21 años inquieto y curioso que se relacionaba con el Centro de Estudios Interplanetarios, aún activo en la actualidad, e investigó en la zona de Mora de Ebro en la que se suponía que era una base extraterrestre. 

José Félix Rodríguez Montero era el mayor, tenía 47 años y era un hombre que había dedicado toda su vida a la espiritualidad. Estuvo en un seminario católico pero como no cubría sus expectativas se convirtió en Evangelista en donde permaneció muchos años, llegando a ser pastor, pero no contento con todo esto siguió investigando hasta que descubrió el fenómeno OVNI. Sus amistades íntimas lo apodaban ‘el venusino’ y tenía una ingente colección de fotografías de los alrededores de Terrassa en las que supuestamente había podido capturar imágenes de OVNIS en pleno día.  

Una película sobre el tema

El director de cine Oscar Aibar realizó un filme sobre este hecho demostrando una vez más que la realidad supera a la ficción.

Las cartas de despedida

Más de trescientos folios compusieron el informe oficial de este caso, un asunto prohibido que provocó que las personas que investigaban el tema extraterrestre en España viviesen en la sombra. Se lo consideraba un nuevo peligro que enturbiaba las mentes.

Iker Jiménez pudo recuperar las cartas que los suicidas enviaron a sus amigos, cartas en las que explicaban la mutación que estaban sufriendo y el paso que estaban decididos a dar. Durante dos minutos estuvieron escuchando venir el tren, sin inmutarse, como estacas humanas, con esas cartas entre sus manos mientras el tren pasaba por encima de ellos. En ellas afirmaron tener contacto con los OVNIS desde 1970, aseguraron haber sido llamados y en la vida terrenal sentirse como extraños, ya que su compenetración con los extraterrestres era total. Incluso sugerían la posibilidad de que algún día podrían llamar a sus amigos para que se uniesen a ellos.

La visión de la policía

Salvador Ortega Mallén, fundador de la Policía Científica en España, investigó este hecho y le pareció inconcebible un suicidio con estas características. Todo un reto para su carrera. Hubo una hipótesis sobre una secta que podría haberlos  aleccionado por ese camino, pero no se encontró ninguna prueba de ello. Jamás se aclaró nada.

La revista Algo como nexo

En la revista también se le hizo un reportaje a Màrius Lleguet Colomer, periodista y escritor dedicado a la ufología que la noche de los suicidios dio una conferencia en la Agrupación Astronómica de Sabadell, cuando se le acercaron dos individuos pálidos y nerviosos y le mostraron sin éxito las cartas. Al día siguiente Màrius Lleguet entró en una dinámica depresiva que le hizo abandonar todas sus inquietudes. En su reportaje decía: ‘-Algo ocurre en nuestro mundo que no está muy claro’, y daba una lista de muertes inexplicables de investigadores del fenómeno extraterrestre.
El 21 de junio de 1971, James Mc Donald meteorólogo oficial estadounidense, en el mismo día que dio a conocer su fe en los OVNIS, apareció en el desierto de Arizona muerto de un disparo.

Morris K. Jessup el que inventó el término OVNI para referirse a estos hechos, apareció muerto en su coche con el gas del caño de escape abierto y el escritor Frank Edwards, tuvo una muerte extraña luego de acusar a la CIA de ocultar el fenómeno.

Emuladores del suicidio

Por increíble que parezca, tiempo más tarde, en Olesa de Montserrat otra persona se mató de la misma manera que José Félix y Juan. En Lleida, Francisco Saureu Prim y Juan José Gómez Vargas de 16 y 18 años copiaron milimétricamente el hecho de Terrassa excepto por la nota y el periódico La Vanguardia publicó la noticia. Aparecieron con los relojes detenidos a la misma hora. Ese día la vía era un lodazal, sin embargo su calzado estaba seco. Se los encontraron abrazados y no se explica cómo dos cuerpos pueden mantenerse en esa posición habiendo sido arrollados por un tren.

Demasiadas personas que decidieron quitarse la vida por sus ideas y que dejaron demasiados hilos sueltos por investigar.

@mamiroca


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