jueves

Una muerte triste y macabra



Reina Rincón, “el manchego”, 22 años; un muchacho que fue a lidiar toros a Perú en busca de fama y fortuna. Aún hoy sus familiares piden justicia.

En noviembre de 2002, en el programa Milenio 3 se dio a conocer una noticia que no tenía nada de paranormal ni fantasmagórico, más bien todo lo contrario. Fue la cruel noticia de la extraña y dudosa muerte de un joven torero, que buscando aplausos y riqueza se fue a Lima y tras morir de forma inesperada, una segunda autopsia dejó helados a cuantos la presenciaron.

Ausencia de órganos

El cerebro había desaparecido, las piezas dentales eran de otro cuerpo y su faz rellena con piel humana, pero de otra persona. Faltaban lo que se denomina “órganos diana”, fundamentales para el funcionamiento del cuerpo humano. El asombro de los forenses fue inenarrable.

El mundo del toreo


Manuel Molés, referente taurino por excelencia, estuvo en el programa y desconcertado ante lo ocurrido, contó que el chaval se encontró sin dinero en un país extraño e intentó buscarse la vida fuera del mundo profesional, lo que le hizo entrar en un círculo peligroso donde las reglas no están muy claras. Había conseguido cobrar un dinero suyo y otro de un compañero, pero en una casa de cambio conoce a un personaje que está en contacto con una especie de mafia también relacionada con el tráfico de órganos.

Muerte horrenda y cruel

En vida, le partieron la nariz y la mandíbula, lo violaron con una porra; le mataron poniéndole piedras en la tráquea, lo lanzaron al mar y posteriormente apareció su cuerpo vacío.

Los médicos legales de la Morgue de Lima afirmaron haberlo remitido a España con todos los órganos, pero Iker Jiménez en su programa habló con quien recibió el cuerpo, el Dr. José Antonio García Andrade psiquiatra forense de gran prestigio y profesor de la Universidad Complutense, que afirmó que el cuerpo estaba completamente eviscerado,“no poseía masa cerebral ninguna, no tenía corazón, ni hígado, ni pulmones,  ni bazo, ni intestinos, en definitiva una evisceración total.”

El Doctor explicó que a veces se eviscera un cuerpo para su estudio pero posteriormente, el procedimiento es restituir los órganos a su lugar de origen. La falta del cerebro fue lo que más llamó su atención porque a día de hoy no se puede trasplantar, a menos que fuese un ritual sectario. Según él el cráneo se abrió dos veces, cuando se hizo la autopsia en Lima y posteriormente en España. Además existen unas fotos en las que se muestra el relleno de esas cavidades con papel y otros materiales.

La lucha encomiable de un padre

El padre tuvo un lugar muy destacado en el caso porque todo el mundo le decía que había que incinerar rápidamente el cadáver, a lo cual él se negó en rotundo. Le llamó sobremanera esa premura en deshacerse del cuerpo, y en las diligencias de búsqueda de su hijo vio cosas que le hicieron sospechar y preguntarse qué fue lo que pasó realmente, ya que lo trajo a su tierra en un ataúd sellado con cinc.

Marcos García Montes es el abogado del caso y según los informes realizados por el Instituto de Medicina Legal de Madrid y la Dra. Rincón de Ciudad Real afirmaron que el cadáver llegó a España completamente falto de vísceras y en su lugar lo que encontraron fueron papeles de guía telefónica en la bóveda del cráneo, la parte superior del tórax lleno de serrín y la inferior hasta el pubis nuevamente relleno con papel de guía.

También llamó la atención la falta de los ojos, que es lo que comúnmente se utiliza para que un médico forense pueda datar la fecha de la muerte, extrayendo con una jeringuilla unos gramos de humor vítreo. Su interpretación es que se intentó que no se descubrieran los estigmas de las gravísimas lesiones en corazón, pulmones y cabeza con hematomas subdurales provocadas por un traumatismo craneal grave que fue lo que con toda seguridad provocó su muerte.

Además le pusieron dientes de otra persona y en su rostro piel de mujer, lo que daría a entender que en vida le rompieron varias piezas dentales, e intentaron disimularlo con la descomposición natural de un cuerpo y fingir que estaba completo; pero uno de ellos es más grande que los demás. Para más despropósitos, se suma el hecho de que intentaron culpar a la funeraria, pero estos alegaron mediante certificación que “el cadáver ya les llegó precintado con cinc” y fue en Madrid donde se desprecintó, por lo cual todo suena a insulto. Las "supuestas muestras" de los órganos que sacaron los forenses, tampoco aparecieron por ningún sitio.

Dentro de la desgracia, cuando fue secuestrado, unos artesanos del pueblo recogieron su reloj que cayó al suelo. Lo llevaron a la policía y precisamente ése fue un objeto que ayudó y mucho en toda la investigación.

Si la muerte de un hijo es una bofetada del destino, cuanto más de esta forma.

@mamiroca



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