miércoles

El llanto del tanatorio de Ceuta



En el tanatorio se oyeron tristes lamentos de una mujer, una letanía que no cesó en toda una noche.

El Jefe de Policía Ángel Gómez ayudado por el Cuerpo de Bomberos de la ciudad, realizó una investigación exhaustiva en los subterráneos para poder dar con el origen de este suceso.

Durante toda una noche intensa hicieron pesquisas e interrogaron a dos empleadas visiblemente angustiadas que les hablaron de la voz de una mujer, de gritos y llantos velando un muerto inexistente.

Mientras se encontraban en el edificio, cuando los policías iban al primer piso, como si de una especie de juego se tratase, la voz se oía desde el segundo y cuando éstos se dirigían allí, volvían a escucharlas en el primero y viceversa. También se oían pisadas y en el tanatorio no había absolutamente nadie. Eran ocho miembros de la policía con cuatro coches patrulla dispuestos a descubrir qué estaba pasando. Quisieron hacerlo de verdad, si se trataba de algo con explicación lógica, alguna broma, algún animal o para dar carpetazo al incidente.

Una noche muy movida

En la Cadena Ser Ceuta habló para el programa Milenio 3 el periodista Antonio Martín, que también explicó que las trabajadoras estaban solas en el edificio, ya que no había ningún cadáver a quien velar y sobre las tres de la mañana empezaron a escuchar primero susurros, luego gritos, luego una mujer llorando desesperadamente y golpes en la pared. Temerosas de lo ocurrido trataron de buscar una explicación, recorrieron las habitaciones pensando que quizás alguien se podría haber quedado encerrado por error, cosa difícil pero factible. Al ver que no era así y que el llanto no cesaba, llamaron a la policía local como una medida precautoria, pero los ocho policías al llegar escucharon los mismos ruidos que ellas y los golpes les hicieron cerciorarse de que se originaban dentro del edificio. 

Se barajó la hipótesis de que pudiese ser una broma, alguien que mediante un dispositivo electrónico pudiese estar atemorizando a las funcionarias, pero no fue así. Registraron exhaustivamente la zona, todas las habitaciones estaban cerradas con llave, y es en aquel momento cuando notaron esa especie de broma en la que los golpes y llantos se escuchaban siempre en la planta donde no había nadie, como intentando escapar de la explicación.

Un testimonio directo

Gema Sánchez fue una de las empleadas que retrata perfectamente lo sucedido. Tanto ella como su compañera creyeron que era alguien que necesitaba ayuda. Recorrieron todo el edificio, puerta a puerta y planta a planta, salieron al patio y no encontraron nada. Durante una hora estuvieron escuchando esos horribles llantos, con la esperanza de que cesasen, pero sucedió todo lo contrario, cada vez crecían en intensidad, lo que les movió a llamar a la policía. Informados y alertados por lo que pasaba volvieron a registrar todo el edificio, escuchando lo mismo que ellas, pero no llegaron a ninguna conclusión, salvo que efectivamente procedían del tanatorio, mientras los gritos seguían ajenos a todo y todos en su letanía.

Una vez que la policía se marchó, un vigilante de un edificio cercano también llegó para ofrecer su ayuda a las angustiadas muchachas, y se encontró con el mismo desconcertante panorama, gritos que iban cada vez a más y con golpes más fuertes, llegando a ser insoportables, lo que provocó que éste volviese a llamar a la policía preocupado por no dejar solas a las dos mujeres. Regresaron los agentes y sobre las seis de la mañana, después de toda una noche siniestra, cesaron los llantos.

Gema también le comentó a Antonio Martín que no era la primera vez que ocurrían hechos de estas características, hacía tiempo que pasaban cosas extrañas pero al verse obligados a trabajar en el lugar, todos habían optado por el silencio. En un velatorio el año anterior también ocurrieron hechos similares. La diferencia en este caso fue que eran once personas, entre las cuales había ocho que era gente poco dada a la fantasía y todos presenciaron el mismo acontecimiento.

Una labor responsable

El Jefe de Policía se tomó muy seriamente el caso. Al día siguiente los ocho agentes firmaron el parte de actuaciones y al no encontrar una solución abrió una investigación conjunta con el Cuerpo de Bomberos. Miembros del Servicio de Detección de Incendios fueron al tanatorio y revisaron todos los alrededores incluyendo el alcantarillado, pidieron al Ministerio de Defensa los planos del edificio que era el propietario de ese solar barajando la posibilidad de la existencia de túneles que condujeran al tanatorio, pero no fue así. Además revisaron las azoteas y llevaron a cabo una ardua búsqueda en una gasolinera colindante sin éxito ninguno.

Pocas semanas más tarde y sin una explicación coherente se archivó el asunto, esperando que no volviese a repetirse nunca más.

Imagen: tumblr.com

@mamiroca



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