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Un mensaje grandioso



A trescientos cincuenta kilómetros al sur de Lima, Perú, en un lugar inhóspito, en el desierto más seco del mundo, se dibujan las líneas de Nazca.

Una inmensa paleta para unos artistas colosales. Figuras geométricas que se extienden a lo largo de kilómetros, delineadas durante siglos sin que nadie haya podido dar con su propósito, si es que lo tiene. La única posibilidad de admirarlas es a una gran altura o con el programa informático Google Earth

Desde una avioneta, por ejemplo, pueden contemplarse las grandiosas figuras, algo impensable para sus miles de hacedores que durante centurias y pertrechados de una tecnología ignota, elaboraron en el suelo figuras intrigantes de gran tamaño con precisión milimétrica.

La visión desde el cielo

Animales como monos, arañas, cóndores, personajes extraños, algunos similares a humanos que portan cascos, cinturones, ojos esféricos y antenas. El significado es desconocido.

Las Líneas de Nazca están consideradas Patrimonio de la Humanidad desde el año 1994 sin que nadie haya podido encontrarle una explicación. El mensaje encerrado allí desde hace más de dos mil años sigue siendo un misterio.

Un ser similar a un astronauta grabado en la arena, saluda al cielo con su brazo derecho, mide unos cien metros, como un edificio de quince plantas. Desde antes de que naciera Cristo está allí, nadie sabe dibujado con qué intenciones, en un sitio donde sólo habita la nada.

Los Nazca, una cultura que alcanzó importantes cotas de sabiduría y que luego sucumbió. Cerca de las líneas sólo quedan cementerios, momias blancas con los  cabellos sueltos con todos sus ornamentos y sus alhajas que tal vez sean los autores de estas enormes figuras.
  
Una recta interminable

Fue el arqueólogo peruano Toribio Mejía Xesspe quien en el año 1927, descubrió un camino que luego se convirtió en la carretera Panamericana en el kilómetro 433, una marca extensa que identificó como un canal de riego. Pero al seguirla durante kilómetros se perdía incomprensiblemente. Era una línea precisa. Descubrió que no era la única, que había infinidad más. Nadie anteriormente había hablado o escrito sobre ellas.

El primer vuelo sobre las líneas

Veinte años más tarde, un neoyorkino, Paul Kosok, fue el primer privilegiado que vio las líneas de Nazca en todo su esplendor y por lo que fueron creadas, para que las viese alguien que venía del cielo. Él ignoraba por completo que eso estuviese allí, pero según su diario, algo lo impelió a mirar hacia abajo y fue en ese instante cuando se encontró con todo tipo de figuras. 

Perros, ballenas, loros, trazos de alrededor de cuatrocientos metros de largo que ni siquiera sus creadores pudieron ver. Gente que estuvo siglos formando esa obra bajo un sol de justicia y que nunca, a menos que pudiesen volar pudieron contemplar su arte.


Maria Reiche, todo por Nazca

Desde que fueron descubiertas han dado pie a todo tipo de teorías. Una alemana tiene una historia triste y entrañable ligada a las líneas. Su nombre era Maria Reiche, matemática, arqueóloga y profesora en Hamburgo que lo dejó todo cuando Paul Kosok, le habló de Nazca. Se fue allí con una escalera y una escoba de paja para atisbar mínimamente lo que allí había. 

Clasificó setenta y cuatro figuras, terminó prácticamente ciega, con el pelo blanco en canas y aún siendo muy mayor salía todas las mañanas a buscar nuevos rastros. Su teoría era que las líneas representan un gran horóscopo, un extenso mapa del cielo y esa es por ahora la teoría oficial, aunque controvertida para muchos.

El culto al agua

Nacho Ares comentó con Iker Jiménez las diferentes hipótesis sobre Nazca.

Hay teorías de tipo astronómico referentes al viaje que realiza el sol durante el año, también algunas un tanto estrambóticas que las señalan como pistas de aterrizaje extraterrestre y por último la de dos arqueólogos peruano y alemán respectivamente, que explica que estos trazos reflejaron una serie de patrones de dioses de una religión muy anterior a la civilización nazca. Divinidades que pueden asociarse al agua, ya que en esa zona se erigieron las fuentes de los tres ríos principales del sur de Perú y tal vez los nazca recuperaron esa forma de representación tan intrigante hoy en día, para volver a recobrar el agua perdida.

Imagen: Tumblr.com


@mamiroca


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