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El asesino perfecto


Alguien que asesinó, partió a sus víctimas en trozos y las desangró sin el más mínimo atisbo de piedad.


Un individuo complejo de la Inglaterra más oscura, que desató el pánico, provocó diligencias policiales e hizo cavilar a muchos investigadores hasta la extenuación.

La identidad del asesino

Son muchos los que tratan de explicar quién fue y porqué cometió esos horrendos y atroces crímenes, pero la verdad es que todavía no se sabe.

Alguien a quien se ha tratado de poner un nombre infinidad de veces, pero que se le conoce como Jack el destripador, al que la escritora Patricia Cornwell también intentó identificar en numerosas publicaciones.

Para muchos sus crímenes fueron perfectos, porque nunca se le pudo acusar.

Una hipótesis inquietante

Santiago Camacho tiene una teoría fuera de lo común. En el Palacio de Buckingham utilizaron todos los medios a su alcance, que son muchos, para que nada de esto saliese a la luz, tal vez por ser lo que realmente ocurrió o quizás por ir más allá de toda razón.

Jack el destripador. Tan sólo el hecho de pronunciar su nombre nos trae a la mente oscuras calles con carruajes de caballos bajo la densa niebla londinense, pero junto con estas ideas habría que asociar otras como sociedades secretas, intrigas políticas y desenfrenos sexuales.

La realeza británica

El príncipe Albert Victor, duque de Clarence, hijo del Príncipe de Gales, conoció en una de las tantas noches en las que salió a divertirse de incógnito a una humilde tendera Annie Krupt, de la cual se enamoró locamente, casándose con ella en secreto y concibiendo una hija de abolengo real de una madre que era una sencilla trabajadora, católica e irlandesa.

El desastre se cernió sobre ellos cuando la reina Victoria se enteró de lo sucedido y como suele suceder en estos casos intentó borrar todo rastro de este feliz matrimonio.

La desdichada Annie fue encerrada en un manicomio en el que quedó cautiva hasta su muerte. El  frívolo príncipe fue enviado a Europa a pensar en sus actos. Afortunadamente, Marie Kellie, una buena amiga de Annie logró escapar a Irlanda, llevándose con ella a la criatura, símbolo indudable de aquel amor vetado.

Las vueltas de la vida

Pero como el tiempo se asemeja al mar y a veces lo que se lleva, lo vuelve a traer, Marie Kellie fue encontrada ejerciendo la prostitución en Londres. Se convirtió en una mujer sin esperanzas, resentida y frustrada, sin nada que perder y se le ocurrió la idea con algunas amigas de desdichas elaborar un plan para extorsionar a la Casa Real inglesa, contando lo que sabía de su amiga Annie.

El poderío y las intrigas de palacio

Jamás imaginaron con quien estaban tratando en realidad. Los secretos en política se pagan muy caros y aquella era una época especialmente compleja. Esto hizo que la mismísima reina Victoria encargase al Doctor Sir William Gull, ilustre masón y persona de su máxima confianza personal que acabase con el tema de inmediato. Lamentablemente, lo que la reina no sabía es que el raciocinio del doctor no era del todo correcto por un ataque cerebral sucedido no hacía mucho tiempo.

El verdadero asesino

El que antes era un honorable médico era ahora un psicópata que acató las órdenes de la monarca de la manera más espantosa.

Sus amigos de Scotland Yard intentaron denodadamente protegerle y encubrir sus crímenes, pero lo único que pudieron hacer es recoger los restos de sus asesinatos. Como la pobre Annie, él también acabó sus días en un manicomio, llevándose con él su atroz secreto.

Esto es solo otra teoría sobre el famoso Jack el destripador, pero, de todas las hipótesis que se han vertido sobre el mismo, es la que más evidencias a su favor tiene y la que más se ha intentado silenciar desde las instancias oficiales de la Casa Real inglesa. Tal vez, habría que preguntarse por qué.  

@mamiroca


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