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La manipulación de la mente humana


Investigaciones y experimentos que se llevan a cabo desde hace varias décadas para dar con ciertas claves del cerebro humano.

El preeminente español, el Doctor Rodríguez Delgado, Catedrático de Neurología de la Universidad de Yale y Director del Centro de Neurología de Madrid, desde los años cincuenta realizó investigaciones sobre el estudio de la mente. Fue uno de los científicos que se vio obligado a emigrar a Estados Unidos y entre sus muchos estudios, uno sobresalió entre los demás.

Delante de un toro

El experimento que lo hizo mundialmente famoso y que se vio en imágenes que hablaban por sí solas, consistió en que en plena plaza de toros sostuvo en su mano un artilugio parecido a un transistor delante de un toro bravo. Ese hermoso e indómito animal tenía algo especial, se le había implantado un electrodo el cual se podía estimular por una frecuencia de radio. El doctor salió a la plaza y se puso delante del toro como si de un matador se tratase, y el bravío animal embistió. En ese instante, Rodríguez Delgado presionó un botón que transmitió una señal al electrodo y el toro quedó petrificado en su sitio antes de darle de lleno. Fue la demostración empírica de que se puede influir a distancia en el cerebro de un animal.

Tanto el Doctor Delgado como otros científicos, luego de esa experiencia trabajaron estrechamente con la CIA para intentar esos mismos métodos con seres humanos.

Se puede manipular la mente

El doctor Rodríguez Delgado habló con Iker Jiménez y ante la pregunta de si a día de hoy es posible manejar las emociones y el cerebro, el respondió que efectivamente es factible. Al ser nuestro cerebro el centro de las emociones ‘podemos modificar y variar los pensamientos, las sensaciones y la enseñanza’. 

Toda esta experimentación comenzó en Suiza con el Profesor Walter Rudolf Hess, Premio Nobel de Medicina en el año 1949, y que el Doctor Rodríguez continuó en esta línea de investigación en Estados Unidos, estudiando las funciones cerebrales que son ‘modificables por estímulo eléctrico y químico cerebral’.

¿Se pueden crear los fantasmas?

El Doctor suizo Olaf Blank, del Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de la Escuela Politécnica Federal de Laussane, Suiza, ha dicho que en sus estudios han provocado que una paciente en estado de vigilia, salga de su cuerpo, se vea a sí misma y se lo describa a sus médicos. Este doctor cree que en el cerebro, tal  vez como una especie de  caja de Pandora, existe una zona denominada girus angular derecho que sería la causante de los sucesos extraños como la visión de fantasmas. Algunos pacientes incluso llegaron a tener tremendas experiencias que no podían desligar de la realidad y que eran sólo una gran mentira, un engaño provocado por una tecla de su propio cerebro que había sido pulsado por este médico.

Los experimentos y los gobiernos

Este tipo de investigaciones siempre ha estado en la mira de las altas esferas gubernamentales. Las hipótesis surgidas de los estudios tratan en cierto sentido de  dar una pauta mecánica de los viajes astrales y todo el mundo de los fenómenos paranormales, minimizándolos sólo como desarreglos cerebrales o estímulos inducidos que los provocan. Pero lo que no se toma en cuenta es que durante mucho tiempo se ha comprobado que algunas de las cosas que se veían sí estaban ahí.

En los años setenta y en plena Guerra Fría, soviéticos y norteamericanos gastaron ingentes sumas de dinero en reclutar personas que tuvieran capacidades extrasensoriales o que experimentasen viajes astrales de forma natural, recluirlos en el Pentágono o en Instituciones pertenecientes al área de Defensa y provocar que esas personas ‘volaran’ a objetivos militares enemigos para que les contasen de una manera pormenorizada y de forma que no podían ser detectados, el próximo objetivo. El santo grial de la visión remota.

Algo más que ciencia ficción

La mayoría pensó que era poco menos que algo futurista, pero en el año 1995, durante la presidencia de Bill Clinton, se desclasificó un expediente de doscientas cuarenta páginas, en las que se explicaban todos los experimentos, y se asumía haber invertido veinte millones de dólares en unos pocos años para la investigación de estas cualidades. También Jimmy Carter, ex­­­-presidente y premio Nobel 2002, reconoció que se había contado con psíquicos para varios experimentos y recordó que en el año 1979, cuando un avión caza se hizo pedazos en Zaire, y los satélites se vieron impotentes para señalar el punto exacto del choque, fue él mismo quien llamó a un equipo especial de gente dotada con ciertas cualidades, que estaba trabajando para el Pentágono y uno de ellos, Pat Price dio la ubicación exacta donde se encontraba el avión y cómo estaba disperso por todo el terreno. Horas más tarde, los satélites pudieron dar con él y comprobar que efectivamente  se encontraba en ese sitio.

Imagen: visionadoalfuturo.blogspot.com

@mamiroca


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