miércoles

Una dominación soterrada



El oscuro mundo que a veces se esconde detrás del ya de por sí sombrío mundo de las drogas.

La dietilamida de ácido lisérgico, LSD-25 o simplemente LSD es conocida por sus efectos entre los que se incluyen alucinaciones con los ojos abiertos y cerrados, sinestesia o percepción distorsionada del tiempo y básicamente la disolución del ego.

En la conocida canción de los Beatles Lucy in the sky with diamonds, todo el mundo asumía que se refería al LSD por sus iniciales y en definitiva porque fue una droga que cambió a toda una generación.

Este alucinógeno también se encontró detrás de algunos proyectos del gobierno de los Estados Unidos para manipular el cerebro.

Santiago Camacho, experto en conspiraciones y en contar verdades incómodas, habló de ello en el programa Milenio 3 de la Cadena Ser del día dieciséis de diciembre del 2002.

El origen del LSD

Este narcótico fue creado en Suiza por el químico Albert Hoffman en los renombrados Laboratorios Sandoz, y en los años cincuenta se le vio como un fármaco muy promisorio, pero su utilización fuera del mundo de la medicina desató todo tipo de escándalos políticos lo que desembocó en su ilegalización en todos los ámbitos.                     

Sus defensores

Sin embargo distintas organizaciones como la Fundación Beckley, el Heffter Research Institute o la Fundación Albert Hofmann continúan con las investigaciones sobre los efectos de la droga en el cuerpo humano.

Pero la fama de este componente químico como tal por todo el mundo y mayoritariamente en la década de los años sesenta, no fue un hecho anecdótico, sino más bien un plan ideado por la mano oculta de la Central de Inteligencia Americana, comúnmente conocida como la CIA.

John Lennon les agradeció pública e irónicamente la aportación de esta sustancia, pero habría que preguntarse qué beneficio intentaba sacar el gobierno con todo este tema. Muy simple, los espías pensaban explotar en su provecho la capacidad de esta sustancia química para reprogramar a un ser humano y crear una legión de seres sin conciencia que obedecieran sus órdenes sin siquiera saberlo.

Los ejecutores del plan

Para ello, psiquiatras pagados por la agencia como el Doctor Donald Ewen Cameron pusieron a prueba a sus pacientes como cobayas humanas para estudiar los posibles resultados, que en nada envidiaban a los realizados por los nazis.

En otro escenario, prostitutas pagadas por la CIA se encargaron de suministrar la droga a sus clientes sin olvidar anotar los efectos que les provocaba a los ciudadanos de a pie.

El Senado destapa la trama

Una Comisión del Senado de los Estados Unidos con el Senador Ted Kennedy a la cabeza, descubrió una telaraña difícil de desentrañar. Personas sin motivo alguno habían sido sometidas al imperio de las drogas, a terapias de hipnosis, a radiaciones y también a implantaciones de electrodos llevadas a cabo mientras eran operados por ejemplo de amígdalas, sin su consentimiento.

El Senado terminó por averiguar que el fin último de toda esta sinrazón era la producción como si de un objeto se tratase, de una cantidad determinada de asesinos automatizados, preparados para ser activados cuando fuesen necesarios, pero que antes de ese momento ni siquiera ellos supiesen que lo eran, ignorando por completo lo que estaban obligados inconscientemente a hacer y viviendo vidas normales como empleados de correos, amas de casa o albañiles.

Hoy en día se piensa que las muertes de Robert Kennedy o Martin Luther King, tal vez fueron obra de personas que estaban bajo el efecto de una sutil y narcótica esclavitud y quizás hasta el mismo John Lennon fue objetivo de una bala disparada por estos asesinos robotizados. Tal vez se adelantó al agradecer a la CIA el regalo del LSD.

Como dijo alguna vez el presidente Dwight David Eisenhower: ‘En la CIA se hacen cosas que es mejor no intentar explicar.”


@mamiroca


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