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La ciencia, los gobiernos y los viajes astrales



Los investigadores intentan emular a los místicos de antaño.

En Holanda, entre los años 1988 y 1992 se realizaron experimentos en trescientos cuarenta y cuatro pacientes diagnosticados de muerte o estado anterior a la muerte clínica. El dieciocho por ciento tuvo lo que se llama E.C.M. o experiencias, cercanas a la muerte y casi todos experimentaron la vivencia del túnel de luz, como si alguien cogiese una parte de ellos y los impulsase hacia arriba.

En todo este tipo de experimentación con la mente humana, hubo un ensayo en concreto en el ámbito militar para someter física y químicamente al cerebro humano que se denominó MK Ultra, que fue ampliamente investigado por Santiago Camacho
Se trató de un proyecto de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos que intentó buscar una estructura que permitiese domeñar a una persona, tal y como se maneja por ejemplo un avión teledirigido.

Agentes por control remoto

La idea era que el individuo ejecutase los deseos ideados por algún oficial de la CIA y como colofón se pretendía crear asesinos programados o espías que no supiesen conscientemente que lo eran, que si hipotéticamente eran capturados e interrogados por medio de hipnosis o drogas, no pudiesen revelar de quién recibían órdenes.

Se trabajó con el uso de implantes cerebrales, electrodos, narcóticos, radiaciones o microondas, para poder manejar un cerebro de forma remota. De forma paralela, se desarrolló una serie de armamentos que podrían haber sido utilizados como método disuasorio en manifestaciones de pacifistas, como la emisión de bajas dosis de microondas que provocasen náuseas, mareos o temores a un grupo de personas que pudiesen causar revueltas o disturbios.

Rusos y norteamericanos

En el otro extremo del mundo y en la época de la Guerra Fría, en una especie de macabra competencia, Javier Sierra explicó que los norteamericanos tenían miedo de las incursiones de espías del bloque soviético con esas características. Por ese motivo, crearon su propia división, a la cual llamaron de forma técnica ‘Bilocaciones de visión remota’, para que no pudiesen ser tildados de místicos si se los relacionaba con los viajes astrales y se lograron cosas  bastante interesantes.

En el año 1979, cuando Jimmy Carter descubrió un avión militar desaparecido, en Zaire, gracias a la ayuda de un psíquico de nombre Pat Price, también otro de los sensitivos de ese grupo especial que trabajaba para el gobierno norteamericano, descubrió en un astillero del Mar Báltico la construcción de un submarino soviético dentro de una campana de hormigón. Era imposible averiguar que eso pudiese estar sucediendo, ya que los satélites no podían detectarlo.

Lo que vieron los mentalistas fue un submarino de nueva fabricación, con unas toberas o aberturas diagonales que no sabían para qué se podían utilizar. Pero los ingenieros técnicos sí se dieron cuenta de que servirían para el lanzamiento de armas nucleares, en un submarino que podía moverse en cualquier mar del mundo.

Este hallazgo mental solo pudo ser corroborado cuatro meses después por los satélites espía, cuando el submarino zarpó del astillero.

Los antiguos místicos, personas en el otro extremo de la ciencia, han vivido experiencias tales y como las que hoy se pueden reproducir por medio de la ciencia. Desdoblamientos del cuerpo, levitaciones, elevaciones o visiones de figuras que ahora se pueden proyectar mecánicamente.

Estar en dos lugares simultáneamente

Existen ejemplos documentados de casos de bilocaciones o personas que poseen la capacidad de estar en dos sitios al mismo tiempo. Tal es el famoso  caso de la monja María Jesús de Ágreda que, en una maravillosa historia de causalidades dio como resultado el bello libro de Javier Sierra ‘La dama de azul’.

Lo cierto es que en las propias palabras de Javier la música, en determinados sitios especiales como templos que tienen una acústica singular, olores como el del incienso y una luz controlada, todo eso y en la mezcla exacta pueden ser capaces de inducir esos estados alterados de conciencia que pueden provocar un viaje astral.

El gremio de los constructores de las catedrales conocía muy bien esto. Por ejemplo, sabían que cuando se combinan ciertas luces con ecos en piedras muy concretas, se puede llevar a la psique a umbrales desconocidos para la mayoría de los mortales y que hoy los científicos tratan de reproducir en un laboratorio con los mejores especialistas del mundo.

Probablemente, eran los efectos especiales de la antigüedad que lograban que la mente y el alma se elevasen a un plano superior.


@mamiroca
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