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Los OVNIS y la piel de toro



A principios del siglo XXI, el programa Milenio 3 de la Cadena Ser se vio sorprendido por llamadas de los oyentes que hablaban de extraños avistamientos.

A finales de 2002, en pleno comienzo de las fiestas navideñas, este programa de radio que aún hoy sigue en el aire, recibió una cantidad bastante considerable de descripciones y testimonios de personas que habían visto objetos que no se parecían a aviones, ni helicópteros, ni estaciones meteorológicas, ni tampoco chatarra espacial o fenómenos atmosféricos. Todas estas posibilidades fueron investigadas, pero no se llegó a una explicación concluyente.

Un inocente aviso

Todo comenzó con la llamada de una señora el día cuatro de diciembre sobre las cinco de la mañana, a la Redacción de los Servicios Informativos, que sobresaltada por la ventana de su domicilio pudo ver una luz fulgurante que se destacaba ampliamente en el cielo, muy alta y en dirección oriente. Alertada por este hecho, llamó a la radio para averiguar si ellos tenían alguna información más sobre el tema. 
Carlos Cala Barroso, el periodista que cogió el mensaje, pudo comprobar in situ que lo que decía la señora era cierto. Según él era una luz muy distinta a las demás, de tonalidad entre el blanco y el azul, que permanecía inmóvil y por su brillantez no permitía ver nada más a su alrededor. Si se observaba en dirección contraria, hacia oriente, sí se podían ver las estrellas, pero en occidente esta luz no permitía ver nada más.

Desde Leganés y Alcorcón, también en Madrid, esa misma noche se vio un astro más grande de lo normal, que no se podía comparar con un planeta y coincidiendo con lo que vio el periodista, no se movía. Ese era el quid de la cuestión, que todos los que lo vieron afirmaron y reiteraron su inmovilidad. Algunos compañeros técnicos de la cadena concluyeron que ninguna nave con movimiento propio podría mantener esa fijeza en el espacio.

Rafael Cabello Herrero realizó un estudio y lanzó la posibilidad de que si el objeto se encontraba a setenta grados respecto del que lo divisaba, podría haber sido la constelación de Leo y Cáncer, muy visible por aquellas fechas o, un planeta que suele sorprender de vez en cuando con sus cuatro lunas, Ganímedes, Io, Europa y Calisto, que no es otro que Júpiter.

Relatos con nombre y apellido

Se recibieron abundantes declaraciones de objetos inmóviles, como Victoria Porcel de Granada que observó un objeto voluminoso, estático, con cuatro puntas, lo mismo que había visto el periodista y varias personas más en Madrid.

Pedro Manu de Ronda, en Málaga, en la madrugada percibió lo mismo que se describió en el programa. Objeto de cuatro puntas, en dirección oriente, de luminiscencia entre el blanco y el azul.

Pedro Lochis de Zaragoza, prácticamente en el otro extremo de España, tuvo la visión de un objeto fijo, enorme, en comparación más grande que una estrella y más pequeño que la luna, que emitía luces, que lo dejó bastante asombrado y estaba seguro de que no era un planeta.

La teoría de un cuerpo celeste se descartó por su magnitud, la luz que emanaba, su intensidad y que no hiciese los movimientos lógicos de un astro, y esto mismo lo aseguraron unos policías de Xàtiva que además pudieron filmarlo.

Hasta en las islas, concretamente en Las Palmas también hubo aseveraciones al respecto. A las cinco y media de la mañana, hora insular, sobre Las Palmas de Gran Canaria vieron una luz como un faro de un coche que ascendió paulatinamente hasta las ocho y que también era visible por encima del horizonte.

Una historia con impedimentos

Al parecer, el expediente realizado por los policías de Xàtiva no quiso darse a conocer, muy lógico por otro lado ya que se trata de un informe policial en toda regla con lo que ello significa. Se prefirió dejar estar el suceso y pasar página.

Pero seguramente, las personas que vivieron esta experiencia no la olvidarán, al menos en mucho tiempo.


@mamiroca


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