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Juana de Arco, después de la hoguera


Según documentos históricos, la patrona de Francia pudo haber escapado del fuego y reaparecer años después en Lorena.


A ninguno se le ocurriría dudar de la impresionante vida de la Doncella de Orleans, de lo que hoy se duda es de su muerte a los diecinueve años en una hoguera, acusada de hereje y bruja, y concretamente como cuentan los cronistas de cómo se camufló en el secreto y volvió a reaparecer más tarde.

Juana de Arco nació en el año 1412, en una familia de campesinos, fue la actriz de un acontecimiento fuera de lo común. Decía escuchar voces que ella atribuía a Santa Catalina de Alejandría, San Miguel, Santa Margarita e incluso la voz de Dios, con mensajes sobre acontecimientos futuros y de cómo debía procederse frente a ellos.

Juana ante el Rey

Con el auxilio de las enigmáticas voces, convenció al mismísimo Carlos VII, Rey de Francia para que la convirtiera en defensora de su amado país contra la invasión de los ingleses. Capturada por el ejército borgoñón fue entregada a Inglaterra, en donde fue acusada de herejía. En Ruan, el tribunal de la iglesia afirmó que las voces que escuchaba no provenían de Dios, sino del demonio. El 30 de mayo de 1430, la conocida como ‘la Doncella de Orleans’ fue abrasada por el fuego en la hoguera.

El caso fue revisado en 1455 declarando su inocencia y fue canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV, transformándola de este modo en heroína de la nación y Santa Patrona de Francia.

Anatole France tras la verdad

No obstante, para Nacho Ares director y presentador del programa Ser historia en la Cadena Ser y Licenciado en Historia Antigua, existen documentos que prueban que Juana de Arco no falleció calcinada por las llamas sino mucho tiempo después.

Anatole France, novelista francés y considerado uno de los mejores de los siglos XIX y XX, fue uno de los primeros en intentar revelar los entresijos del enigma histórico y sembró la semilla de la polémica. Sus diligencias hechas a conciencia, lo llevaron a la conclusión de que en el año 1436, al mes siguiente de que París fuese recuperada, en Lorena se presentó una moza bonita y alegre, de unos veinticinco años a la que se conocía con el nombre de Claudia, pero que entonces aseguró a varios personajes de la nobleza de Metz, llamarse ‘Juana la Doncella.’

Tal vez sólo se trataba de una impostora con aires de grandeza que quería adoptar la mítica personalidad de Juana, pero el argumento irrefutable que logró convencer a los habitantes de ese lugar, fue el que dieron a su favor sus dos hermanos, Petit Jean y Pierre. Aquí es donde France afirma lo que llega hasta estos días a través de documentos escritos: cuando Petit Jean se lo comunicó al Rey, este le dio cien francos para ‘Juana la Doncella’, tal como se puede ver en las cuentas de palacio del 9 de agosto de 1436.

También existen otros escritos que aseguran la aparición de Juana de Arco, en Metz o Saumur, en donde Juana recibió el reconocimiento de las autoridades locales como la verdadera Doncella de Orleans, además de testimonios de primos y otros familiares que apoyaron la veracidad de la muchacha.

Gran parte de la documentación con toda la información detallada, se encuentra publicada en una monografía que consta de cinco volúmenes, publicada por Jules Quicherat, que lleva por nombre Juicio y revisión de Juana de Arco, donde el autor desgrana detalladamente toda la vida de esta potente mujer, aportando una gran cantidad de datos históricos y apuntando a la teoría de que Juana pudo no morir en la hoguera en 1431.

Argumentos en contra

Pero en 1440, cuando Juana de Arco se presentó ante Carlos VII de Francia, él aseguró que se trataba de una impostora, lo mismo que el periódico Bourgerois de Paris.  Según esta publicación era una muchacha que había escapado en el año 1433 a Roma, luego de haber asesinado a su madre. Se alistó en el ejército del Papa Eugenio IV, adoptando los modales de un varón para presentarse luego como ‘Juana de Arco, la Doncella de Orleans.’

Aunque estas aseveraciones se oponen diametralmente a las de los hermanos de Juana que siempre defendieron su identidad a rajatabla y a las cuentas de palacio, hasta donde se sabe nadie logró explicar aún cómo Juana de Arco, logró escapar del fuego mortal y ante los ojos de una multitud.

Imagen: Dante Gabriel Rossetti. Juana de Arco. 1882. 


@mamiroca


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