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Noruega: territorio vikingo


Un lugar frío, helado, aparentemente con poca vida. Pero no hay que engañarse, Noruega está llena de misterios.


Trescientos veinticuatro mil kilómetros cuadrados y aproximadamente cuatro millones de habitantes, Noruega es el país escandinavo menos habitado. Sus tradiciones giran en torno al mar, pues tras la última Edad de hielo fue poblada por pescadores y cazadores primitivos que construían barcas con las que cruzaron vastos océanos y por esto, los vikingos son recordados por sus enormes barcos y sus temibles hazañas por el continente. 

Noruega es el país de los fiordos, golfos estrechos y profundos, entre montañas de laderas abruptas formados por los glaciares en el período cuaternario.

Sol de medianoche

El viaje comienza en Oslo, en lo más hondo del fiordo y la desembocadura del río, la capital de Noruega nos muestra un ambiente distinguido y noble. Hay que destacar sus impresionantes parques como el Frognerparken, con más de doscientas esculturas de hierro, bronce y granito o el de Vigeland tal vez el más famoso, creado por el escultor noruego Gustav Vigeland entre los años 1907 y 1942, con su laberinto y el monolito seccionado de una parte de una montaña de diecisiete metros de altura y esculpido con ciento veintiún esculturas humanas desnudas y entrelazadas.

Imposible no tomar un crucero para poder ver el Museo del Esquí en Holmenkollen, donde en verano se realizan conciertos bajo el sol de medianoche. Realmente resulta conmovedor viajar entre paisajes de vegetación y roca bañados por la luz del sol en plena noche y que sólo ocurre entre los meses de mayo y julio.

A través del valle de Hallingdal, se llega a Bergen, capital de los Fiordos del Sur, protegida por siete montañas y popular por sus edificios de madera, declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Subir al teleférico y ascender trescientos veinte kilómetros de montaña, permite disfrutar de un encantador espectáculo de la ciudad.

Desde Bergen se pueden atravesar rutas de valles y montañas en el famoso Tren de Flan y a lo lejos se puede intentar divisar la figura de un troll o duende típico de este país, cuya figura se encuentra reproducida en muchos parques y se puede comprar como recuerdo en los mercadillos.

La Catedral de San Olaf

Por esta misma ruta se llega al fiordo de Sognefjord, el más largo y profundo de Noruega con doscientos kilómetros de largo y paredes de roca de hasta dos mil metros de altura. Un auténtico laberinto estructurado de otros pequeños fiordos que fueron un excelente refugio para los submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

San Olaf es la iglesia catedral de la Diócesis Católica de Oslo. Fue construida entre 1852 y 1856 en estilo neogótico por arquitectos alemanes. Está consagrada a San Olaf, el santo patrono de Noruega. Fue centro de peregrinación durante la Edad Media. No se debe olvidar el fuerte Christiansen y el añejo puente de la ciudad, llamado el ‘portal de la dicha’.  

En avión desde Trondheim se llega hasta Bodo, que da acceso a las islas de Lofoten y Vesteràlen. Estas islas poseen una imponente belleza y entre sus atractivos, un safari de ballenas o la Isla de los Pájaros, donde anidan centenares de miles de especies, o el Fiordo Troll de origen glacial que lleva una bahía encerrada por enormes montañas y donde sus pobladores conservan la tradición pesquera de sus ancestros.

Por la ruta del norte se puede visitar Tromso donde se halla la iglesia de Tromsladen, conocida como la ‘catedral del Ártico’. Bordeando montañas, valles, islas y fiordos se accede a Alta, la ‘ciudad de la aurora boreal’ y que en algunas épocas del año se puede ver este fenómeno asiduamente además de poseer grabados primitivos de seis mil quinientos años de antigüedad.

Aún más al Norte

Más arriba, la Plataforma del Cabo Norte, es un lugar simbólico sobre una roca y dicen que el más septentrional del mundo al que se puede llegar. Un monumento de hierro, una esfera sobre un pedestal que representa la cima del planeta.

Por último, queda internarse en las tierras de Laponia y sus gentes, el pueblo sami, la raza más antigua de Europa dedicada a los renos y la pesca. Su cultura, sus costumbres y su idioma les son propios tanto como su parlamento.

Noruega, un hermoso e inolvidable paseo por la ruta del fin del mundo, que conocí de la mano de Carlos Cala Barroso en el programa Milenio 3 de la Cadena Ser.

Imagen: Tumblr.com


@mamiroca


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