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Los Evangelios apócrifos y Rennes -Le- Château


Un cúmulo de historias incompletas que quizás lleven a la verdad.


Según Sebastián Vázquez Jiménez, escritor y editor, Bérenguer Saunière,  el párroco de Rennes- le- Château, no sólo acalló un trascendental secreto sino que también tuvo estrechas relaciones con sociedades secretas a principios de siglo como la masonería y la Rosacruz.

En la iglesia de Rennes-le-Château se encuentra la figura del diablo Asmodeo que conforme al Talmud es el que construyó el templo de Salomón. Al parecer Salomón atrapó al demonio y le obligó a construir un templo en su honor.

Toda la iglesia está llena de referencias masónicas que el párroco habría podido adquirir en su viaje a París, a donde acudió para que fueran descifrados los manuscritos hallados en la columna de esta misma iglesia.

El obispo de Carcasonne le envió con un sobrino suyo que tenía amistades cercanas con personas de estas órdenes y convirtió la iglesia en todo un templo de simbología rosacruz y masónica.

Un mensaje iniciático

‘Y aquel que descubra la interpretación de estas palabras no conocerá la muerte.’ Así comienza el evangelio apócrifo de Tomás, escrito hacia el 130 d. C y que fue hallado en Nag Hammadi en 1945. Son doscientos dictámenes proferidos por Jesús de Nazaret. Documentos que fueron prohibidos y ocultados como símbolo de herejía. Escritos como los canónicos pero que cuentan cosas muy distintas sobre la vida de Cristo.

Evangelios sumergidos en el ocultismo que quizás tengan mucho que ver con lo descubierto por el padre Saunière.

El libro Los evangelios apócrifos de Pierre Crepon, es un compendio de todos esos textos que fueron enterrados y escondidos en los más diversos lugares conteniendo palabras dichas por Jesús.

Evangelios que nos hablan de su infancia, de uno de esos períodos en donde oficialmente nada se sabe y que cuentan que tenía poderes difíciles de controlar para un niño de su edad.

El misterio se acrecienta

Mariano Fernández Urresti, que conoce bien estos textos se pregunta cómo es posible que hayan estado ocultos durante tanto tiempo. Tanto el hallazgo como la revelación de los mismos fueron una casualidad o causalidad en toda regla. El pastor que accidentalmente se encontró con ellos Mohammed Ali Samman, quizás nunca los hubiese dado a conocer si no hubiese habido una venganza de por medio. 
Su padre había sido asesinado y tanto él como su familia hicieron justicia por su propia mano, pero temiendo que la policía al hacer un registro de su casa pudiese encontrar los documentos, los vendieron en el mercado negro siempre sediento de nuevas piezas. Muchos se vendieron, otros se mutilaron y otros llegaron al Museo Copto en el Cairo y desde entonces se les ha intentado dar la importancia que tienen.
                                                                                                                           
El historiador Gilles Quispel fue uno de los primeros que pudo realizar investigaciones sobre los mismos y fue el que tradujo unas de las primeras palabras que fueron del Evangelio de Tomás donde dice ‘Estas son las palabras que Jesús vivo pronunció y que el mellizo Judas Tomás anotó.’ Cabría preguntarse quién es ese Judas mellizo, si lo era de Jesús y cuáles eran las palabras en clave de la doctrina secreta. Como bien dice Mariano Fernández no solo se está en presencia de una biografía, sino también ante una doctrina secreta solo para iniciados. Documentos demasiado controvertidos para ser aceptados en el canon estricto de la Iglesia.

Un niño con poderes

Una frase del evangelio apócrifo de Tomás dice: ‘Jesús iba atravesando la aldea y un muchacho que venía corriendo fue a chocar contra su espalda. Jesús irritado le gritó: -No continuarás tu camino, y acto seguido el muchacho cayó muerto.’ Este episodio lo narra Sebastián Vázquez en el programa Milenio 3 del 28 de diciembre de 2002, tomado de los evangelios de la infancia. En otro párrafo, Jesús moldea con barro doce pajaritos y les da vida haciéndoles volar un sábado y es reñido por su padre, dando una óptica de Jesús como un niño más bien rebelde que no podía ser controlado por sus mayores. De hecho eso se refleja en otro apartado, en que la comunidad le recrimina a José que no pueda educar convenientemente a su hijo. Pero habría que poner en claro primero por qué fueron descartados estos evangelios y Sebastián Vázquez es muy claro en esto. Primero porque fueron definidos como gnósticos, es decir, pertenecientes a la doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la iglesia, mezcla de la judaica con creencias cristianas y orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.

Para la Iglesia era perentorio establecer una división clara entre una enseñanza privilegiada e iniciática exclusiva para los Apóstoles o no, y no es tan importante el hecho de que se descubra el lado ‘humano’ de Jesús en los pergaminos de Nag Hammadi, sino el hecho de que Jesús tuviera reservadas unas enseñanzas para sus elegidos. En uno de ellos, el libro de Set habla de que en la cruz murió un gemelo de Jesús y en la iglesia de Rennes en la parte del altar hay dos estatuas, una de José y otra de María en la que cada uno tiene un Jesús en sus brazos.

En el evangelio de Tomás, continuando con el episodio del niño muerto sigue diciendo: ‘Y hallando al niño muerto le tocó en el pecho y le dijo: -Yo te ordeno que no mueras sino que vivas y te quedes con tu madre y enseguida el niño abrió los ojos y sonrió.’

La esposa de Jesús

El escritor y reportero Josep Guijarro, cree que estos evangelios aportan gran cantidad de datos sobre los tiempos vacíos que tienen los Evangelios canónicos. Uno en especial disipa las dudas sobre si María Magdalena fue o no la esposa de Jesús. Es un apócrifo de María y Felipe en el que se puede leer: ‘La compañera del Salvador es María Magdalena, pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron:- ¿por qué la amas más que a todos nosotros? Y el Salvador respondió diciéndoles: - Porque no os amo como a ella.’

Estos son escritos que la propia Iglesia estudia y traduce, compartiendo o no lo que se vierte en ellos, pero son hechos probados y depositados en los más prestigiosos museos del mundo, cuya existencia no está en duda, y no extraña que hayan sido vedados.

No existen verdades absolutas

Javier Sierra también opina que esto tampoco quiere decir que los evangelios apócrifos sí contengan una verdad categórica, probablemente haya habido información que se ha ido desvirtuando con el tiempo, y desde su perspectiva de escritor y que tuvo que viajar muchas veces a Egipto, dice que siempre que se habla de Iglesia se piensa en la de Roma, pero no hay que olvidar que hay muchas otras iglesias cristianas. En Egipto hay una antiquísima que es la copta y tiene un pedazo de esa historia perdida de Jesús. Ellos saben que cuando Jesús huyó de la matanza de Herodes, vivió en Egipto por lo menos hasta los seis años y tienen una amplia variedad de datos sobre su infancia. Ellos tenían noticia de que vivió en Heliópolis, antigua ciudad sagrada de los egipcios y dedicada al culto del sol. Muchos investigadores a partir del siglo XVIII y la visita de Napoleón a Egipto sostienen que el cristianismo tal y como se entiende hoy está muy salpicado por la cultura egipcia. La propia imagen de la virgen sosteniendo al niño es réplica de la diosa Isis con el dios Horus en su regazo, hijo milagroso del antiguo dios Osiris.

Aunque estos evangelios no contengan toda la verdad, es llamativo que estén escritos en copto. En Alejandría, en los primeros siglos del cristianismo es de donde parte María Magdalena hacia Francia. Tal vez sea el descubrimiento de un Jesús mucho más humano, iniciático y sorprendente de lo que se ha contado hasta ahora.


@mamiroca

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