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¿Fue William Shakespeare un impostor?


Un escritor que la mayoría ha leído, estudiado e incluso recitado.



Cuatro siglos después hay varios críticos que ponen en duda la autoría de William Shakespeare como dramaturgo. Muchísimas luces, pero algunas sombras cubren el verdadero origen de la maravillosa obra de este escritor inglés.

El relato de la corte de Dinamarca está descrito al más mínimo detalle en su reconocido Hamlet, sin que él jamás haya estado en ese paraíso nórdico.

Para describir los minuciosos pormenores de los escenarios del Mercader de Venecia, muchos se preguntan cómo pudo obtenerlos, si jamás salió de Inglaterra, su país de nacimiento. Tal vez estuvo en Egipto, para situarse y poder escribir su obra Cleopatra, o en Verona para el gran libro de Romeo y Julieta.


Los expertos opinan


Nacho Ares, Licenciado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid, escritor y director de la Revista de Arqueología, contó en el programa Milenio 3 del 23 de diciembre de 2002, que hay pruebas sobre las dudas del verdadero autor de las obras que se atribuyen a William Shakespeare.

El primer toque de atención sobre esta teoría se produjo en el año 1895 por un abogado de nombre William Z. Ziegler en su libro It was Marlowe (Fue Marlowe). 
Pero la verdadera vacilación sólo tomó cuerpo a mediados del siglo XX, por la investigación de un sacerdote dominico. Su tesis, que fue defendida en la Universidad de Oxford, demostraba que Shakespeare no habría escrito ni una sola coma y que todo era producto del talento de Marlowe. Inquietante es que su tesis fue aprobada con la condición de que nunca la defendiese en público, por petición expresa de las autoridades universitarias.

En 1955, el crítico literario Calvin Hoffman publicó un libro, El asesinato del hombre que fue Shakespeare, volviendo a hurgar en esta teoría tan controvertida y polémica.

Un añadido más para las especulaciones es la leyenda urbana que circunda la Universidad de San Nicolás de Deptford, y que tiene que ver con la apertura de la tumba de Marlowe. En una ocasión en la que fue abierta, se encontraron copias de algunas obras de teatro pero eso no es lo insólito, lo realmente curioso fue que no eran copias de obras suyas, sino de Shakespeare.

Sin dejar rastro


No ha quedado huella o indicio para encontrar ni uno solo de sus manuscritos, porque tal vez y como han probado varios críticos y estudiosos del poeta, apenas sabía escribir su propio nombre.

Shakespeare nació en Stratford-upon-Avon, en algún momento del año 1564. Su padre era un concejal en la ruina y el escritor comenzó sus estudios en la escuela gratuita de Stratford, aunque varios biógrafos afirman que pronto se vio obligado a abandonarlos para ayudar a su familia económicamente.

Justificaciones que apuntan a que el valor de las obras no era el mismo al que se le da hoy en día y que una vez representadas los manuscritos desaparecían no terminan de explicar la total falta de textos escritos por él. De otros dramaturgos de su misma época, de los siglos XVI y XVII sí se conservan los originales que podrían haber corrido la misma suerte y no fue así. Para otros investigadores la respuesta es mucho más simple.

El espía de la Reina


Un hombre nacido también en 1564 y amigo personal de Shakespeare, Christopher Marlowe, autor de obras como Doctor Fausto, podría ser el dueño de la identidad del Shakespeare tal y como hoy se la conoce.

Espía de la corona de Inglaterra, Marlowe murió en extrañas circunstancias en una pelea en el año 1593, apenas con veintiocho años. Su misteriosa muerte hace pensar que el espía sólo desapareció de la historia para cambiar de identidad
Es muy probable que haya viajado por toda Europa y África debido a su trabajo y de él habrían surgido las mil aventuras que dieron como resultado las obras literarias y dramas que hoy se conocen con el seudónimo de William Shakespeare.

@mamiroca


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