sábado

El fantasma de La Yutera


En la localidad valenciana de Foios, un fantasma turbaba las rondas de los vigilantes de la seguridad.


Todo rezumaba tranquilidad en la localidad, hasta que unos hechos inquietantes perturbaron la calma al menos de algunos testigos y dejó muchos interrogantes. 
Foios, una localidad bella y pequeña del Levante español, donde lo inexplicable volvió a hacer acto de presencia.

Recién estrenado el año 2003, se originó otro caso donde las fuerzas de seguridad se enfrentaron a realidades muy distintas a su rutina diaria. En este caso fue una fábrica de válvulas, pero no era un suceso nuevo sino que desde hacía veinte años se producían ruidos, movimientos extraños, incluso tres vigilantes dejaron de trabajar de motu proprio y corroborado por sus empleadores, debido a la intranquilidad que les provocó el haber visto la figura de un fantasma y oír unos sonidos terriblemente extraños, como así también lamentos y desplazamientos de muebles. Lo que comúnmente se conoce como Poltergeist o duende ruidoso.

La voz de alarma

Una de las vigilantes, de nombre Merche, llegó a ver una sombra negra y sin pies, lo que le provocó un miedo espantoso. Era alguien que se detenía justo en uno de los laboratorios de la fábrica, concretamente en la zona que se conoce como ‘camino de los muertos’, un camino que en la época de la Guerra Civil conducía al cementerio y por donde transitaban los muertos el día de su entierro. Algo que parecía cuadrar con una típica leyenda de terror, pero que fue documentado por los servicios informativos de Antena 3 y el periódico El País, que le dio un toque de credibilidad cuanto menos importante.

Francisco Contreras Gil investigó el suceso para el programa Milenio 3 de la Cadena Ser, del 13 de enero de 2003 y en esa fecha no sabía si catalogarlo como poltergeist, embrujamiento o zona maldita. Él se atrevió a tildarlo como esto último, ya que la noticia saltó a la opinión pública en el periódico Levante con un titular que afirmaba que tres vigilantes se habían dado de baja por ver un fantasma, de la empresa Promasa Seguridad.

En el mes de septiembre de 2002, Merche estaba haciendo la ronda por la fábrica que consta de tres partes. En la zona del laboratorio revisó que todo estaba en orden y cuando fue a cerrar una puerta vio como las luces se encendían y apagaban repetidamente. Atemorizada, volvió a entrar y pudo percibir la figura de un fantasma suspendida en el aire y que ella aseguró que no tenía piernas ni pies y que se situó delante de ella. Llena de pánico, llamó a su marido Guardia Civil, que realizó una intervención en toda regla, se acordonó la zona, pero no hallaron ninguna explicación al escalofriante hecho. Esto fue el colmo para que se revelase a la prensa, aunque anteriormente en julio, que fue cuando Merche entró a trabajar en la empresa de seguridad con un compañero de nombre Jesús, comenzó a experimentar fenomenologías de lo más extraño y diverso.

Carmen Porter entrevistó para Milenio 3 a un guardia jurado, que por razones evidentes de que más tarde pudiera ser objeto de burlas y oprobio no quiso dar su nombre, afirmó haber visto sombras y alguna imagen borrosa que se asomaba desde una ventana, o encenderse sola la radio de la garita de vigilancia sin estar conectada, con lo que ya fue algo que trastocó un aparato eléctrico y que dejó ‘poco espacio a la imaginación.’

Una mano fantasmal

Jesús García Palanca fue el policía que acudió a la llamada de una guardia jurado que había entrado en el más absoluto pánico, pero él solo pudo comprobar ruidos naturales, aunque luego declaró en medios de comunicación que estos fenómenos se sucedían desde el año 1999, en que lo llamaron del laboratorio diciéndole que vieron ‘físicamente una mano poniendo en marcha las máquinas.’

Según Contreras Gil eso mismo es lo que vieron Merche y Jesús en julio de 2002, mientras hacían una ronda por el laboratorio ‘maldito’ donde se encendían y se apagaban las luces, los muebles se movían de un sitio a otro llevados por manos intangibles o los ventiladores del techo comenzaban a moverse solos. Las autoridades y los dueños de la fábrica estaban atónitos con lo sucedido, de lo cual no quisieron hacer ningún comentario, pero tanto la Policía como la Guardia Civil sí atestiguaron que sus intervenciones habían sido debidas a extraños fenómenos sobrenaturales, aunque como es lógico permanecieron con el escepticismo intacto.

Hugo Bacharach fue el fallecido promotor del complejo fabril La Yutera, donde se encontraba el edificio de la fábrica de válvulas, que si lo que se cuenta es así, podría haber sido el fantasma causante de todos estos extraños e intrigantes hechos.


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