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El otro lado de la Guerra de Irak



La trama oculta que se fue tejiendo  y que terminó con la caída de Sadam Husein.   

En cada una de las guerras que suceden en este mundo, que en definitiva son contra el propio ser humano, se urden conspiraciones.

El horror de la sinrazón de un conflicto bélico sobrevolaba Irak en enero 2003 y el periodista y escritor Santiago Camacho, ya advertía de maquinaciones y oscuros intereses que se tejían detrás de lo que oficialmente se contó a la opinión pública.

Para ello hizo un repaso de los elementos en ese momento recientes de la historia de ese lacerado país, tal vez en un intento de que no volviesen a estar de moda palabras como “bomba” o “daño colateral.”

Quién le dio poder a Sadam Husein

En aquel momento no se recordaba que si el régimen de Sadam Husein había adquirido cierta importancia, fue por obra y gracia del todopoderoso Estados Unidos y otros países fuertes de Occidente, encantados con el hecho de que el integrismo islámico de los ayatollahs de Irán, se hubiese topado con un enemigo difícil dispuesto a todo hasta la aniquilación.

También se "olvidó convenientemente" una charla acaecida a fines de julio de 1990 entre la embajadora norteamericana April Glaspie y Sadam Husein, en la que ésta aseguraba que los conflictos armados entre países árabes y sus discrepancias fronterizas con Kuwait, no eran responsabilidad de los Estados Unidos. Esto fue interpretado por Husein como una carta blanca para irrumpir por la fuerza en el emirato. 

Irak y Kuwait tenían serios problemas con sus límites fronterizos, el paso por las vías navegables, el precio de venta del petróleo kuwaití y la extracción de petróleo en las zonas de frontera. 
Kuwait antes del año 1918 había sido parte de la provincia de Basora y en cierto sentido una parte de Irak, hasta que este reconoció su independencia en el año 1961.

La manipulación mediática

Con estos antecedentes no es extraño que la Guerra de Irak fuese un compendio de censura informativa de lo más impúdico. La única información que podía conseguirse era la que filtraba la propia administración norteamericana a sus periodistas más allegados ideológicamente, que además se dedicaban a impedir que sus otros compañeros pudiesen acceder a información independiente.

La idea que se intentó infundir era que las armas estadounidenses no estaban siendo utilizadas para matar, sino más bien para salvar vidas. Mientras que los misiles enviados por Sadam Husein eran “instrumentos de terror”, las bombas norteamericanas eran etiquetadas como “inteligentes.” Cuando las pocas ofensivas iraquíes eran “planificadas masacres”, los bombardeos de los Estados Unidos eran “acciones quirúrgicas.”

Los motivos de la invasión de Irak

Santiago Camacho se preguntó en el programa Milenio 3, cuáles podían haber sido en el pasado y lo podrían ser en el futuro como así sucedió, las razones por las que los norteamericanos interviniesen en Irak. Tal vez el petróleo, el equilibrio de poder en esa conflictiva zona, que los ciudadanos tuviesen un enemigo al que poder identificar y situar y sobre todo al que temer, y que en su momento hiciese olvidar el fantasma de Bin Laden

Las teorías fueron y son muchas, con certeza, nadie lo sabe. En su reflexión final para este programa de la Cadena Ser, tal vez en un intento de llamar a la cordura, Santiago Camacho advertía que si la sensatez no se abría paso, muy pronto se abrirían tumbas de soldados en el árido desierto

Finalmente ocurrió. A los pocos  meses, el día 20 de marzo de 2003, Estados Unidos en la llamada Operación Nuevo Amanecer atacó Irak, alegando la supuesta posesión de armas de destrucción masiva.

Todos los conflictos bélicos son un entramado de estrategias y luchas de poderes en donde siempre permanece latente demasiada información, que tarda años en salir a la luz o el tiempo y otros intereses la diluyen para que no salga nunca.

Imagen: Tumblr.com

@mamiroca

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