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Los astronautas fantasmas



Un mundo de introversión y absoluto secreto que es desvelado en pleno siglo XXI en periódicos rusos como Pravda y en historias reales dignas de la ciencia ficción.


Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio, tuvo un mal aterrizaje. 
El diario Pravda en el mes de abril de 2002, contó que dos aldeanas vieron caer un hombre con una escafandra, un paracaídas colgando y un traje brillante por lo que casi se mueren del susto. Para apaciguarlas, el astronauta les advirtió que no tuviesen miedo: ‘- Soy uno de los nuestros, soy soviético, he descendido del espacio y tengo que encontrar un teléfono.’

Los tres expedientes X

La persona que ayudó al diario a conseguir esta información de corte conspiranoico, es Mikhail Rudenko, Ingeniero retirado de la Oficina Conceptora Experimental 456, de la región de Khimki. Según él, en el cosmódromo de Kasputin Yar, en la región de Astracán se enviaron tres personas al espacio con anterioridad a Yuri Gagarin.

Existen tres fechas: 1957, 1958 y 1959. La última, dos años antes de Gagarin.  En los expedientes soviéticos, tres nombres X1, X2 y X3. Tres hombres deshechos en el espacio de los que hoy se sabe su identidad.

Aleksei Ledovski, a doscientas millas, su cuerpo reventó en una nave tipo Vostok.

Serenti Shiborin, el segundo inmolado en la conquista del espacio por parte soviética. Lo terrible es que en su asfixia, su agonía quedó plasmada por varias estaciones de radiofrecuencia, una de las cuales fue la de Bochum, en Alemania.

El tercer actor de esta trilogía siniestra fue Andrei Miktov, y hasta el mes de abril de 2002, cincuenta años después, la inmensa mayoría no sabía nada de esto. 

Iker Jiménez recogió esta noticia para su programa Milenio 3 de la Cadena Ser del 2 de febrero de 2003.

En el año 1961 el cosmonauta Valentin Bondarenko, también falleció en otra prueba de una nave Vostok. Al parecer, la atmósfera de su nave se incendió, quedando carbonizado. Este hecho sólo se hizo público cuando el periódico Izvestia lo plasmó en sus páginas en octubre de 1986.

El ocultismo ruso

Con el hermetismo que siempre caracterizó al mundo de la aeronáutica rusa, todo esto llevó a crear muchas más expectativas en su momento y fue equiparado a un proceso de Guerra Fría contra Estados Unidos. 

No había informaciones precisas. Mientras los norteamericanos tenían el apoyo de toda la humanidad que seguía cada uno de sus movimientos y hazañas, los rusos no hallaban esos aplausos. Existió una víctima que no se pudo ocultar y que conoció muy bien el Director de la NASA en España, Luis Ruiz de Gopegui.

La historia del Comandante Komarov

Sus palabras al programa fueron que en el año 1967, falleció un astronauta en la operación de reentrada a la tierra
Fue especialmente doloroso porque cayó en el desierto con su paracaídas; su nave había perdido el control y él supo perfectamente que el paracaídas se había enredado con su propia cápsula, con lo que se dio cuenta de que se iba a estrellar al desplazarse a una velocidad enorme. 
Pudo decirlo a la base, como finalmente sucedió. Chocó contra la tierra y murió en el mismo choque. La noticia fue publicada escuetamente por algunos periódicos. Su nave era la Soyuz I.


El desengaño de los astronautas rusos

El 4 de febrero de 1961, unos latidos de corazón humano eran transmitidos desde un satélite por parte de los comandantes Alexy Belokonev, Iván Kachur y Grachov
Según el diario Pravda fallecieron en la nave, perdidos en el espacio y jamás fueron rescatados, pero esta grabación sí se recuperó.

Al mismo tiempo en Estados Unidos se hizo famoso el nombre de Apolo donde también hubo otro desastre. En el Apolo I, los comandantes Virgil Grissom, Ed White y Roger Chaffee murieron en el mismo prototipo.

Como si el mismo cosmos no quisiese que el ser humano explorase sus insondables misterios, las muertes de tantos astronautas hizo que muchos pensasen en una maldición.

@mamiroca

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