sábado

El fantasma del priorato


Iker Jiménez cuenta una auténtica historia de aparecidos.


Un llanto profundo y lento, el sonido de ropas arrastrándose sobre el suelo. Repentinamente, en la puerta, la forma exterior de un religioso sin manos. Un fantasma.

Los crímenes del priorato

Una casa grande y destartalada donde había residido una comunidad de frailes benedictinos, antes de ser horrorosamente asesinados durante la Revolución Francesa, se transformó en un lugar terrible, en especial para Madame V. y sus dos hijos Jean y Gaston.

El 6 de Julio de 1955 fue la primera aparición del fantasma. Estando cada uno en su cuarto, nítidamente pudieron oír aquel grito en forma de llanto, de súplica.
Sin abrirse la puerta de la habitación, el espectro se presentó en el borde de la cama de la aterrorizada mujer.
Durante dos angustiosos y eternos minutos, pudo observar que ese cuerpo tenue tenía por faz, tan solo un oscuro óvalo color pez.

Un investigador acudió en su ayuda

Robert Tocquet, Profesor de Antropología en la Escuela Internacional de Antropología de París,  fue el primero que se entrevistó con los testigos, que presentaban un fuerte impacto emocional.

Los dos muchachos contaron que al escuchar las exclamaciones de su madre, vieron la parte posterior de la figura y comprobaron que se alejaba muy despaciosamente, hacia el final de la habitación.

El profesor, seguro de que podría coger al fantasma compelió a los habitantes del caserón a que tomasen fotografías del mismo y esperaron a que fuese entrada la noche del diez de julio para el retorno del supuesto fantasma.

Correspondencia reveladora

En las cartas que surgieron entre el investigador y Madame V. se pudo leer lo siguiente: 

‘La sombra avanzó lentamente hacia mí. Presa del espanto me senté en la cama con la espalda contra la pared y la garganta seca. Estaba helada pero al mismo tiempo sudaba, quise levantarme, gritar, pero ningún sonido salía de mi boca. Un terror indescriptible me mantenía clavada allí. La sombra avanzó hasta situarse junto a la chimenea, se arrodilló y yo sentí el golpe de sus rodillas contra el pavimento. Tenía las mangas juntas, como en un gesto de súplica. Después se alzó poco a poco y se encaminó hacia la puerta de una pequeña habitación, que se encuentra al lado de la alcoba.

El escurridizo individuo escapó de las cámaras fotográficas hasta cuatro años más tarde, cuando los habitantes del priorato, ya se habían olvidado de él.

Las fotos del fantasma

El 26 de octubre de 1959, sobre las cuatro y media de la madrugada, uno de los hijos de Madame V. escuchó una voz pesada y ronca, alguien que en un tono de súplica decía lo que sigue:‘ - ¡Dios mío, Misericordia! ¡Tened piedad de mí, perdóname Jesucristo!’
Al instante el ágil muchacho pudo tomar dos fotografías del extraño individuo, que en un instante desapareció en la pared. Eso fue lo que hizo que la familia al completo abandonase la casona para siempre. En las placas se pudo ver perfectamente una figura con la vestimenta de un monje.

Robert Tocquet, un mes más tarde las escudriñó con diligencia con los expertos del Instituto Metafísico de París, y llegó a una conclusión final: las imágenes eran totalmente veraces.

En Milenio 3, el programa de la Cadena Ser del día 3 de febrero de 2003, fue contada esta espeluznante historia, que da bastante que pensar y poco espacio para dormir tranquilo.



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