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El rock, la CIA y el FBI


‘Operación Caos’ fue el nombre por el que la CIA denominó a unas maniobras reflejadas en una serie de documentos, ahora desclasificados, que tenían como objetivo la vigilancia de varios líderes musicales de la década de los sesenta.

Jimmy Hendryx, Jim Morrison o John Lennon. Ideas de desarme, proclamas de paz, ecología. Los músicos habían pasado de los primeros números en las listas discográficas a influir en la mentalidad de los millones de seguidores jóvenes de todo el mundo. Tal vez un cambio revolucionario, que podía hacer peligrar el establishment del poder.

Un tiempo más tarde, todos murieron de forma convulsa, unos por sobredosis a sustancias de las que eran adictos y otros directamente asesinados por fanáticos que llamativamente habían estado en campos de entrenamiento de la CIA.

Proyectos de la CIA

Operación Caos, COINTELPRO, nombres raros que salieron muy poco a poco de los archivos y que Iker Jiménez, a los micrófonos de la Cadena Ser, el día 9 de febrero de 2003 reveló a la audiencia.

El proceso de desclasificación comenzó en los años ochenta, pero no se dio a conocer hasta ese año. Personas vigiladas las veinticuatro horas que terminaron muriendo de forma trágica y sospechosa.

Santiago Camacho, escritor y periodista, en su libro 20 grandes conspiraciones de la historia, habló de este tema controvertido.

Operación Caos

En el programa Milenio 3, explicó que este proyecto fue uno de los más infames en los que participaron la CIA y el FBI, en la historia de los Estados Unidos.

La idea era literalmente, aniquilar a los líderes de todo lo que era pensamiento contrario a la ideología norteamericana,  a todos los líderes del Flower power.

Tal vez esto parezca algo frívolo, pero si nos vamos a los años sesenta y setenta, años de la Guerra Fría, Vietnam, el enfrentamiento de los dos bloques, todo lo que esta juventud quería cambiar a través de su música, de su arte, de sus expresiones y actitudes pasó de ser un problema cultural a un problema de estado
Problema que el Gobierno intentó solucionar de la manera más rápida, pero también la más cruenta, llegando a la criminalidad.

El 9 de junio de 2002, el Boletín Obrero Revolucionario de los Estados Unidos dio una serie de informaciones, como que la Operación Caos se inició el año 1964 aproximadamente, cuando la CIA y el FBI crearon siete mil expedientes de personas para que fuesen vigilados constantemente.

Richard Helms, ex director de la CIA falleció el 23 de octubre de 2002. Este señor se podría decir que llegó a extremos más que cuestionables para intentar frenar a esta juventud y a esta ideología antibélica, que tantos escozores pareció y parece provocar al statu quo de las altas esferas. 

Un movimiento que pasó de ser número uno en los rankings de ventas a ser un problema social a erradicar. Reclamación de derechos, reivindicaciones de los afroamericanos, un runrún que hizo que en los despachos de la CIA y el FBI se pergeñasen estas dos operaciones. Una se llamó “Operación Caos” y la otra COINTELPRO, acrónimo de Counter Intelligence Program.

Jimmy Hendrix, 18 de septiembre de 1970

En los archivos de COINTELPRO y Caos que salieron a la luz, existen ochenta y nueve dossiers de músicos como Jimmy Hendrix.

Hendrix fue la primera víctima de esta macabra limpieza ideológica. Durante muchos años lo que se supo de su muerte fue que murió de una si se me permite "socorrida sobredosis", pero nadie nos habló de la autopsia.

La misma fue hecha por el Dr. Banninster y figuran varios datos que no encajan. La causa oficial de la muerte de Jimmy Hendrix es que “fue ahogado en vino tinto, con una toalla anudada a su cuello e impregnada de este líquido y que el cuerpo presentaba claras señales de lucha.”

Aunque publicada en el libro de Santiago Camacho, la autopsia desapareció durante mucho tiempo y no existe sumario oficial de esa muerte. Fue preferible achacarla a la droga, algo seguramente más coherente que una verdad incómoda como que el gobierno haya eliminado al “Elvis negro.” A alguien con muchísima influencia no le interesaba que esto saliese a la luz, posiblemente COINTELPRO, la agencia encargada de lavar los trapos sucios del FBI. 

Cuando el FBI precisaba hacer algo ilegal o inmoral, llamaba a COINTELPRO. El fin último de este grupo era mantener la paz y el orden, la forma de vida americana, imperturbable.

Pensemos por un momento en las peticiones vehementes de igualdad de la comunidad afroamericana como los Panteras Negras. No podían significar nada agradable para el poder reinante ni el sistema de vida de aquel momento. 
Cercanas en el tiempo también fueron las muertes de Malcom X y el mismísimo Martin Luther King.

Hendrix tuvo la osadía de tocar el himno estadounidense de una forma magistralmente soberbia y diabólica para los puristas, que le temían por ser radicalmente diferente y lo vieron, automáticamente, como una amenaza.
Qué influencia no tendría Jimmy Hendrix en esos días, cuando aún hoy emociona oírle tocar. 

Jim Morrison, 3 de julio de 1971

El fundador del grupo The Doors puso ese nombre al conjunto musical porque decía que se sentía “a las puertas entre una realidad y otra.” Famoso por sus altercados y canciones fascinantes como “The End”, terminó con su vida de una forma triste. 
Su esposa, incapaz de superar su muerte afirmaba que continuaba con vida y se pasaba las horas junto al teléfono hasta tres años después de su muerte, esperando una llamada suya.

Jim Morrison, era un provocador en toda la extensión de la palabra, pero poco o nada se sabe de manifestaciones ante las autoridades que señalan que tanto él como su entorno se sentían vigilados. Sus últimos meses en París, Jim Morrison fue a varios sitios en donde expresó su inquietud.

En octubre de 1976, en la tumba siempre decorada con flores del cementerio de París donde descansan sus restos, se abrió y se descubrió que estaba vacía.
En la muerte de Jim Morrison, nadie vio su cadáver y no se hizo autopsia. En contra de la legislación francesa se realizó el levantamiento del cadáver antes de que llegase el juez y en un intento de “luz de gas” alguien se esmeró en validar su pasaporte y una cuenta corriente. Como si todo esto fuera poco, años más tarde se publicó una novela firmada por él de un anónimo, que jamás cobró derechos de autor.

Según los informes de la COINTELPRO, el 13 de octubre del año 1973, dos años después de su muerte, toda la plana de empleados incluido el director de Bank of America de San Francisco, afirmaron haberlo visto.
El 22 de octubre de 1975, la emisora WRNO de Nueva York afirmó tener grabaciones con la voz de Jim Morrison.

Si viuda acabó tragada por la heroína, esperando una llamada suya.

Elvis Presley, 16 de agosto de de 1977

Sin embargo El Rey, era acusado de todo lo contrario incluso por sus compañeros, de ser un estrecho colaborador de la CIA, un confidente, alguien que los acusaba ante Richard Nixon.

Jordi Sierra i Fabra es un escritor que fundó varias revistas de cultura y música en España y nos cuenta que al día siguiente del 16 de agosto, fecha en la que oficialmente murió, Elvis hubiera comenzado una gira. 

Hay quien dice que temía por su vida, terminar a manos de alguno de los que él había denunciado ante el FBI, por eso es tan popular la teoría de que “Elvis vive,” amparado por un programa de protección de testigos. 

Cuenta Serra i Fabra que el féretro pesó muy poco, cuando todos sabemos que Elvis estaba rollizo.  A la semana de su muerte robaron el ataúd y su viuda no hizo nada por recuperar el cuerpo, una cuenta corriente que sólo él conocía empezó a registrar movimientos bancarios poco tiempo después, y existe una cinta grabada luego del 16 de agosto y revisada por expertos que afirman que era su voz. Todo un cúmulo de situaciones que hacen que sospechemos de lo que se nos contó como fidedigno.

La persecución a John Lennon

Joaquín Luqui, el mayor experto en música pop rock de España, habló del acoso y derribo implacable que sufrió John Lennon por parte de los Servicios de Inteligencia.

Era uno de los más vigilados por Nixon, que quería sacarlo del país. Nunca le gustó que estuviese en Estados Unidos, e intentó no renovarle el contrato de permanencia, pero tuvo que claudicar debido a la reacción de muchos artistas, personalidades y demócratas que lo apoyaron. La conveniencia política pudo más en este caso, pero John Lennon fue uno de los músicos que más hizo por la causa de la paz y de la solidaridad y también sufrió las consecuencias en carne propia. Hasta ese momento ningún artista de ningún ámbito había hecho tanto por esa ideología.

Conocido es que John Lennon murió a manos de un fanático, pero poco o nada se sabe que Mark David Chapman anteriormente estuvo en los campos de entrenamiento de la CIA en Beirut.

La muerte de John Lennon y el fin de la Operación Morsa

Seiscientos sesenta y tres expedientes sobre Elvis Presley y casi el doble de John Lennon, al parecer considerado como el “enemigo número uno de la nación.”
Hasta tal punto era persona non grata que había unas directrices específicas para él llamadas Operación Morsa, la cual tenía el objetivo de acabar con él. En un memorándum del Gobierno de los Estados Unidos es tildado el 4 de abril de 1972 como “una amenaza flagrante para la seguridad nacional.”

Mark David Chapman efectivamente permaneció un tiempo en Beirut. Poco tiempo después fue recluido en un hospital psiquiátrico de Hawai para pasar por un proceso de modificación de la personalidad, que era bastante habitual por aquellos años, donde empezó a escuchar voces que le decían que debía matar a John Lennon. 

Se convirtió en un lector compulsivo de El guardián entre el centeno, libro que parece haber obsesionado a varios asesinos en los Estados Unidos, y que según algunos investigadores tiene una especie de clave que induce a un proceso de hipnosis en el que se envían órdenes a una persona para que luego cometa un crimen sin siquiera ser consciente de ello.

El enfrentamiento entre Nixon y John Lennon

Jordi Sierra i Fabra afirmó que es muy común que la CIA investigara a alguien que tuvo tanta influencia en la opinión pública y en especial en la juventud. Está ampliamente contrastado que la CIA tiene un archivo de Elvis Presley, considerado como el “norteamericano bueno”: hizo el servicio militar, fue un gran ciudadano… 

Si tenían un dossier de Elvis, cómo no de John, un activista en toda regla. Nixon era el presidente de la nación más poderosa del mundo y Lennon dijo en repetidas ocasiones que había una “persecución pública” contra él, entre otras cosas por haberse manifestado en la Convención Republicana del ’68Nixon que era un paranoico iba a por él.”

Santiago Camacho nos cuenta que Mark Chapman fue a pedirle el autógrafo a Lennon, pero luego no escapó, sino que se quedó esperando pacientemente a que viniesen a detenerlo, sacó el libro antes mencionado y les contó que era una misión, algo que “tenía que hacer”, sin oponer resistencia alguna.

Paradójicamente como otros casos, estos individuos después de cometer el delito en un acto repentino al que no encuentran ellos mismos explicación delante del juez, simplemente esperan a que las autoridades vengan a recogerlos.

La tirria que Nixon le tenía a Lennon fue tan auténtica que tenía un pequeño “escuadrón de la muerte”, integrado por Richard Helms o Howard Hunt, este último supuestamente implicado en el asesinato de Kennedy, aunque nunca se pudo demostrar nada. 
Sobre este “selecto” grupo se rumoreaba que se dedicó a quitar del medio a todo aquel que molestase al presidente.

El edificio Dakota

La muerte definitiva de estas ideas de paz y libertad si se me permite, como fue el crimen cobarde de John Lennon, sucedió en un lugar muy especial y lo contó Javier del Pino.

El Edificio Dakota tiene más de ciento veinte años y guarda una serie de crímenes y secretos. Fue un edificio más durante gran parte de su historia y debe su nombre a que cuando se construyó estaba tan lejos del centro de Manhattan como ese estado norteamericano. Aunque ahora un apartamento allí, al lado del Central Park, cuesta millones de dólares.

Siempre lo envolvió una aureola de intriga, tal vez porque allí vivió Boris Karloff, el actor de cine de terror que llegó a parecerse bastante a los personajes que interpretó.
Se contó que estaba construido en un lugar plagado de fuerzas malignas y los seguidores de sectas del demonio eran conscientes de ello, considerándolo un templo. Los vecinos hablaban de ruidos, pasillos ocultos, muchos vendieron sus pisos debido al miedo y a ello se suma una extensa lista de suicidios.

Roman Polansky filmó allí La semilla del diablo, la película de una secta que engendraba en una mujer el hijo de Satanás. No olvidemos que luego él mismo sufrió el asesinato de su propia mujer a manos de un fanático y acabó expulsado de los Estados Unidos.

Lauren Bacall lloró allí la muerte de su marido, Humphrey Bogart. Marilyn Monroe sufrió en ese sitio por su amor imposible, John Kennedy y finalmente, el 8 de diciembre de 1980 un joven que decía obedecer a voces de su cabeza, mató a John Lennon en las puertas del edificio. Lennon sólo dio unos pocos pasos, los suficientes como para morir en la puerta de entrada del Edificio Dakota.

Jim Morrison, John Lennon y Jimmy Hendrix estaban convencidos de que estaban vigilados, de que iban a por ellos y de que tarde o temprano los asesinarían. 
Otros como Bob Dylan, luego de un sospechoso accidente, no solamente dejo el activismo sino que se convirtió al cristianismo, quizás porque le dieron un susto que lo hizo recapacitar.

Canciones hipnóticas, satánicas para el poder establecido. Un miedo a morir jóvenes compartido por muchos de los artistas de esa época. Buddy Holly, Janis Joplin, Marvin Gates, Brian Jones, Bob Marley, Frank Zappa, Bon Scott aparecen en los informes de la COINTELPRO. Los más determinantes en aquella generación que se negó en rotundo a la guerra fueron esfumándose. Los que quedaron, optaron por el silencio.

Hechos que se nos contaron de una manera, que ahora se nos muestran de otra y que buscan de nosotros una opinión diferente, la nuestra.

Imagen: Pinterest.com/ Arnold Verhaege


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