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El hombre lobo: Manuel Blanco Romasanta


En Galicia, en el siglo XIX ocurrieron unos hechos espeluznantes que aún se encuentran en los archivos, bañados de sangre, misterio y terror.


Documentos todos ellos de un proceso judicial que dan detalle de uno de los casos más intrigantes de la historia. La pena de muerte para un harapiento e infeliz vendedor ambulante, acusado de ser un hombre lobo.

El juicio a Romasanta

Manuel Blanco Romasanta, en su testimonio del día 2 de Julio de 1852, expresó lo que sigue: “- Señoría fui víctima de una maldición familiar, que me convirtió en hombre lobo. Me viene ocurriendo desde hace trece años, desde el día de San Pedro. Me caí al suelo, comencé a sentir convulsiones, me revolqué tres veces sin control y a los pocos segundos ya era un lobo.”

Iker Jiménez investigó este caso para su programa de la Cadena Ser, del día 26 de enero de 2003. Fue el único caso admitido de forma judicial con un expediente de casi dos mil folios en el que se puede leer: condenado por hombre lobo.’

Tenía 42 años, era un buhonero y nació en Allariz, provincia de Orense, en 1810. Él mismo se señaló como el culpable de la muerte de trece personas.

Europa, una sola cultura

El catedrático de antropología de la Universidad de Santiago de Compostela, Xosé Ramón Mariño Ferro, autor del libro Lobos, lobas e lobishomes, explica lo que es un lobishome, básicamente un “hombre lobo”. Esta creencia está arraigada en Galicia, lo mismo que en el resto de Europa.

Aunque no se divulgue demasiado, Europa debe ser considerada como una unidad cultural. La brujería, los fantasmas, las romerías o los carnavales, son creencias culturales que nacieron en el marco de la Europa de la Edad Media y junto con estas se encuentra también, el hombre lobo.

En Europa también hubo otros casos de ajusticiamientos por este motivo. Aquí una reseña de los más famosos:

·       Pierre Bourgot, ejecutado en 1502 tras confesar que una noche luego de convertirse en lobo, se había comido a una niña de nueve años.
·       En 1573, Gilles Garnier fue descubierto mientras atacaba a una de sus víctimas y confesó que comía niños cuando era presa de la rabia.
·       Peter Stubbe, sentenciado en Colonia en 1590. Veinticinco años matando a hombres, mujeres y niños.
·       El hombre lobo de Châlons, quemado en Francia en 1598 luego de confesar sus asesinatos.
·       Jean Grenier, en 1599 confesó haber cazado y comido a varias muchachas con tan sólo quince años de edad, convirtiéndose en el hombre lobo más joven de la historia.


La convicción asesina

Salvador Ortega Mallén, uno de los creadores de la Policía Científica en España y autor del libro Psicópatas Criminales, divide en dos el caso de Romasanta. 
Por un lado todo lo que rodeó el caso, el hecho de haber asesinado y según su propia confesión haber devorado a sus víctimas y por otro el atrapante tema que aunque nadie lo de cómo verídico de saber si existe en realidad o no el hombre lobo

Durante mucho tiempo se intentó averiguar qué llevo a este hombre a pensar que realmente sufría esta transformación y asesinar de esa forma tan brutal.

Él estaba convencido de ser un hombre lobo y algunas de las heridas que fueron encontradas en los cadáveres, efectivamente fueron corroboradas en las autopsias como de este animal.

El Archivo Histórico del Reino de Galicia

En ese lugar, desde el año 1852, en el que se acusó y condenó a muerte a Romasanta hay un expediente que detalla el caso con toda su crudeza. 

Gabriel Quiroga, Director del Archivo Histórico cuenta que si bien es un legajo como otros tantos que se conservan allí, es muy abultado porque pasó por diversas instancias judiciales. Comenzó en el Juzgado de Allariz, se resolvió en una primera instancia, más tarde fue revisado, y además tuvieron lugar otros incidentes como que la propia Reina Isabel II tomó cartas en el asunto.

En el marco de la Audiencia Territorial de la Coruña y el Archivo del Reino de Galicia es un caso único, es una causa abierta a una persona bajo la acusación de ser un hombre lobo. Esta acusación provino del propio inculpado, al señalarse como autor material de los asesinatos, a consecuencia de una maldición que provocaba en él que se transformase en lobo y seguidamente llegase a cometer los crímenes, además de devorar a estas personas.

La pena de muerte

Ante una confesión de tal magnitud fue sentenciado a la pena capital, luego de haber dictaminado en su contra una serie de peritos médicos de la ciudad de Orense. 

En la Audiencia Territorial de la Coruña se le sustituyó la pena por la cadena perpetua, pero más tarde en la revisión de la causa, se le volvió a condenar a muerte.

Allí mismo, intervino un médico francés que vivía en Argelia, que escribió a Isabel II explicándole que este caso podía ser en realidad una enajenación mental por lo que no debería ser condenado a muerte.

A pesar de todo ello, la Audiencia dictó sentencia condenatoria, pero la Reina finalmente procedió al indulto.

Su modus operandi

Salvador Mallén explica que su forma de actuar era atraer a personas para llevarlas a trabajar a otro sitio.

La primera vez, se encontró con una mujer separada de su marido con un pequeño, de unos cuarenta años a la que le ofreció ir a trabajar en el servicio doméstico bajo las órdenes de un sacerdote en Santander. Su nombre era, curiosamente, Manuela Blanco. La llevó a pie por las montañas de Orense. En mitad del camino, siendo él un gran conocedor de cada uno de los vericuetos de la zona, la atacó, desgarró y mató junto con su niño. Al encontrarse los restos, hubo indicios de que se había comido la carne de estas dos víctimas dejándolos desnudos en el lugar y se alejó, de lo que él posteriormente se autoinculparía. 

Poco tiempo después, una hermana de la mujer le habló de otra persona que también estaba dispuesta a trabajar, con la que realizó la misma salvajada y más tarde otra tercera que también era familiar de las anteriores.

El grave error que cometió fue apropiarse de las pocas pertenencias que esta gente humilde podría llevar para acometer ese nuevo trabajo y además revenderlas. Su seguridad en que no sería descubierto era tal que varias pertenencias se las ofreció a una vecina

Esta mujer apareció vestida con un delantal, un vestido y unas zapatillas de una de las asesinadas y un hermano de la misma, reconoció las prendas. Cuando este la inquirió, le contó el origen de estas, jactándose de haber conseguido un buen precio.

De buen hombre a criminal

Este individuo, que primeramente era considerado una buena persona, que ayudaba a otros a salir de la Galicia paupérrima de aquellos años, pasó a confesarse cuando lo atraparon, de ser un criminal atroz, autor de trece asesinatos, incluidos hombres.
En el momento de su acusación, ante el asombro de su mismo abogado defensor se acusó de ser un hombre lobo.
Él afirmó que tenía sueños con lobos y al despertar se convertía en hombre lobo, que incluso esos lobos luego tomaban forma humana, luego de desprenderse de la personalidad de licántropo.

De hecho, él declaró haber asaltado a personas estando en compañía de un valenciano de nombre Genaro y otra persona más. Según Salvador Mallén, esto quitó sustancia al interrogatorio serio que se estaba haciendo, ya que en un principio el mismo rondaba en torno a preguntas del estilo de cómo se sentía ser un hombre lobo, cómo era su conversión en hombre lobo, qué cosas podía hacer como tal, cuánto tiempo de duración tenía ese estado, qué cosas lo influenciaban, si tomaba alguna hierba y debió de ser una historia muy creíble para que todo un tribunal lo apoyase.

Antropología en el caso

Xosé Ramón Mariño Ferro habló de unos rasgos a nivel policial nunca vistos. Personas que efectivamente reúnen características similares con el lobo y que tienen una agresividad o una voracidad muy fuerte.

Precisamente estos cuentos de hombres lobo nacen cuando un hombre o una mujer se comportan de forma similar al animal y añaden otro rasgo del animal que es su lujuria. Específicamente en los hombres cuando son lujuriosos y violentos.
En definitiva si una persona reúne estas características es probable que se convierta en hombre lobo, sobre todo si está en discordancia con sus padres. Éstos le echan una maldición diciendo: “- Ya que te comportas como un lobo, transfórmate en un lobo.”

El final de Romasanta

Fue condenado a garrote vil, pero nunca llegó a ser ajusticiado. Ante la petición a la reina por parte del médico francés para poder hipnotizarlo, ya que él lo consideraba un caso de psiquiatría, la pena le fue conmutada por la de cadena perpetua, pero al poco tiempo murió en la prisión.
Se había ganado la desaprobación de todo el pueblo. De aspecto frágil, nada hercúleo, pero con una voracidad terrible.

El investigador Juan Ignacio Pérez Collman afirma que entre el siglo XVI y XVII hubo denuncias en España de aproximadamente treinta mil casos de supuesta licantropía, la maldición de Licaón que en teoría les llegaba de sus ancestros.

La porfiria

Salvador Mallén explica que esta enfermedad es una alteración genética de la piel que se llena de escamas, se deshidrata perdiendo elasticidad y causando heridas. Además sobreviene un trastorno que provoca que el oxígeno tiña literalmente de rojo los dientes y los ojos
Como puede deducirse, es lógico que en aquella época se los tildase de hombres lobo. Si a esto se le suma, la aparición de pelo o tricosis o casos de hirsutismo muy acentuados, fue lo que se dio en llamar el “gen del hombre lobo” y casos de niños que fueron amamantados por lobos o por tigres en la India. Niños que jamás han podido volver a la sociedad.

En Galicia, existe la tradición de que el séptimo hijo “o nace saudador o nace lobishome” (nace sanador o nace hombre lobo). La única diferencia es que los sanadores traían una marca identificativa en su paladar y de lo contrario ese mal sólo podía ser contrarrestado si era apadrinado por un hermano mayor.

Para Mariño Ferro, el caso de Romasanta es el caso de un asesino en serie con unos determinados rasgos personales. En primer lugar, era un hombre muy hábil en muchos oficios, pero llama la atención su predilección por los oficios femeninos, se vestía de mujer, su comportamiento era más bien afeminado, pasaba de la dulzura a la violencia con mucha facilidad y en su vida todo parece indicar que había algún desequilibrio. Lo que sí es seguro es que él fue quien mató a las mujeres por las que fue acusado de asesinato.

Como diría Iker Jiménez: “- Aún hoy hay dos mil folios y una carpeta vieja. En ella, una condena: Manuel Blanco Romasanta, garrote vil. Causa: hombre lobo.” 



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