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La isla de los dioses: Creta



Creta es una de las mayores islas del mar Mediterráneo, y se halla a la misma distancia de Asia, Europa y África. ¿Me acompañas a recorrerla?



En el programa de radio Milenio 3, me descubrieron esta fantástica joya, que ahora quiero compartir contigo. Un lugar montañoso, una rica provincia de Grecia, que fue el origen de la cultura minoica. Si queremos, podemos dividirla en tres partes, de oeste a este.

La región de Canea

Primero, la región por donde se pone el sol, Canea, donde se destaca su capital de gente acogedora que preserva por completo su espíritu medieval veneciano. Para visitar, el mercado, algunas mezquitas turcas, monasterios e iglesias y cuyo atractivo natural preponderante es el Desfiladero de Samaria, que acaba en una de las playas más bellas de la isla.

En Rethymno, podemos ir a su zona más antigua y medieval o al Desfiladero de Curtaliótico, que guarda algunas iglesias y ermitas antiquísimas. En Eleutherna, se encuentran vestigios de una ciudad clásica griega y romana, y en Medoni, sus cuevas más importantes, en donde nos cuenta la mitología que fue criado Zeus.

San Nicolás de Creta

En el extremo opuesto de la isla, en el oriente, se halla una de las regiones más hermosas: Lasiti, que además posee un gran valor arqueológico. Su profusa vegetación, sus aguas marcadamente azules y sus cinco mil molinos de viento nos dan la imagen definitiva de este lugar. Su principal población es San Nicolás de Creta. Allí hay un lago que se comunica con el mar, fruto del hundimiento de un volcán en tiempos antiguos.

Pero los misterios y la zona más visitada de la isla es su centro: Heraklión. Fodele posee importantes iglesias bizantinas y es la cuna del famoso pintor El Greco.

Si atravesamos la llanura de Mesará, nos encontramos con el palacio minoico de Festos, donde fue encontrado un importante disco de arcilla grabado en forma de espiral que posee jeroglíficos aún indescifrables y tenemos la posibilidad de ver la ciudad romana de Gortina, que tiene un código de leyes en griego arcaico, tallado en la piedra.

El laberinto de Creta

Apenas a seis kilómetros de Heraklión, se encuentra Cnosos, el palacio del Rey Minos, concebido por Zeus y por Europa que tiene tres mil años de antigüedad. Una laberíntica construcción rectangular formada por cientos de habitaciones. 
Sus estancias, sus columnas y escalinatas con frescos nos dan una idea de su opulencia y justo al lado, otro laberinto. Edificaciones que nos hacen pensar que en cualquier instante podría aparecer por una esquina el feroz Minotauro, mitad toro, mitad hombre.

El Minotauro

La leyenda cuenta que es el hijo del placer entre la esposa del rey y un toro que Poseidón, el rey del mar creó de las aguas. Surgía del laberinto y llenaba de pánico a la gente si no se le hacía el sacrificio de una víctima humana cada conjunción de la Luna con el Sol.

El hijo del rey Minos murió en plena batalla, luchando en Atenas y su padre comenzó un ataque sorpresivo
Cuando se rindieron, la capital griega se vio obligada a enviar cada nueve años, a siete mancebos para ser devorados por el animal mitológico.

La embarcación llevaba velas negras, en señal de duelo, con la condición de que si uno solo de ellos lograba escapar del laberinto, Atenas sería libre y el héroe volvería en otra nave con las velas blancas.

La historia nos cuenta que Teseo, hijo único del rey ateniense se ofreció como voluntario para inmolarse en el laberinto, pero una vez en el sitio, Ariadna, hija del rey Minos, se enamoró perdidamente de él y le entregó una espada y un ovillo para que derrotase al monstruo.

Cuando entró, Teseo ató un extremo del ovillo a la puerta y comenzó a adentrarse en el laberinto hasta que se encontró con el Minotauro al que mató con la espada. Luego, sólo tuvo que seguir el rastro del ovillo para volver a encontrar la entrada y salir airoso del laberinto.

Una vez que Atenas se vio libre del yugo del Minotauro, Teseo volvió a la capital llevándose consigo a Ariadna y a su hermana Fedra, de la cual eran inseparables. Pero Ariadna cayó al mar en el transcurso de una tormenta. Su búsqueda fue en vano, por lo tanto Teseo continuó su regreso a Atenas. Al tiempo, Ariadna fue encontrada en tierra por Dionisios, el dios del vino, que le propuso matrimonio y la inmortalidad.

El mar Egeo

El dolor de Teseo le impidió izar las velas blancas y cuando su padre, el rey Egeo vio aproximarse la nave, creyó que su hijo había muerto, lo que lo llevó a suicidarse tirándose al mar desde el palacio, que desde ese instante, lleva su nombre.

La Asamblea de Atenas ofreció la corona a Teseo, que se casó con Fedra y reinó durante muchos años.

Grecia es una tierra fascinante, cuna de la civilización occidental, que tiene para nosotros, pequeños y grandes secretos.

A mí me la descubrió así, como te la muestro ahora Carlos Cala Barroso.


Imagen: www.aldeacreativa.org



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