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La autopsia de Roswell




La cadena de televisión Fox Broadcasting Company emitió en el año 1995 una filmación de la autopsia de un supuesto extraterrestre bajo el nombre de Alien Autopsy: Fact or Fiction.


Javier Sierra escritor investigador y periodista, buceó a fondo en este tema que aún hoy sigue despertando suspicacias y controversias.

En el programa Milenio 3 de la Cadena Ser del 3 de marzo de 2003, comentó que asistió a una premier de las primeras imágenes en junio de 1995, en San Marino, donde los británicos que habían conseguido las grabaciones se las dieron a conocer. 

Eran unos fotogramas estáticos y además de forma no oficial les visionaron un extracto de algo que no tenía nada que ver con lo anterior, que ellos denominaron como la exploración in situ. En ella, unos médicos en un recinto cerrado, en el interior de una tienda de campaña, extraían muestras textiles o biológicas de un ser que estaba recostado en una camilla, iluminado con un candil.

Absoluto secreto

Él tuvo una sensación extraña desde un principio. A los periodistas les confiscaron las cámaras fotográficas y de vídeo, les pusieron mil y un impedimentos para entregar los fotogramas, porque habían firmado una exclusiva con la revista VSD, una especie de un Interviú a la francesa. Finalmente se publicaron en primera plana y causó un enorme revuelo en Francia.

Javier Sierra dice que todo parecía un gran montaje, algo que él dejó reflejado en su libro, Roswell: Secreto de estado. Algo que le llamó poderosamente la atención desde un inicio es que esta filmación no surgió por casualidad.

El origen de todo

El productor de televisión Ray Santilli, viajó a Estados Unidos para verse con un camarógrafo, que anteriormente había trabajado para el ejército, con el fin de comprarle unas filmaciones que nada tenían que ver con lo extraterrestre.

Jack Barnett en realidad lo que tenía eran unas grabaciones de Elvis Presley en un instituto. Santilli adquirió esas películas y de soslayo Barnett le comentó que tenía en su poder material sobre el caso Roswell. Dieciséis rollos de película ocultos en su casa, no se sabe si copiados o “robados”, del tiempo en que trabajó para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, donde se veían partes de una autopsia hecha a un alienígena en junio de 1947.

Una trama compleja

La historia se empezó a enrarecer porque nadie nunca había hablado de esta filmación, ni siquiera de que se hubiese efectuado una autopsia. Salió de la nada. Para más inri son dos las filmaciones de autopsias que aparecieron. Una, la que finalmente se emitió y otra que todavía se desconoce, pero que nada tuvo que ver con lo que vieron los testigos de Roswell.

Allí se muestra una criatura de vientre abultado, humanoide, con seis dedos en sus manos y pies, en tanto que los testigos hablaron de un ser enjuto, con una cabeza de gran tamaño, de color gris, muy pequeño y con cuatro dedos.

¿Simple comercio?

Iker Jiménez comentó que tal vez no había una intención de difundir ese material altamente sensible de forma gratuita para el conocimiento de todos, sino de hacerlo más bien en pequeños capítulos a cambio de importantes sumas de dinero a cadenas televisivas de medio mundo.

Javier Sierra explicó que ‘un documento gráfico tiene valor en tanto y en cuanto existe un testimonio humano detrás de ese documento gráfico.’ En este asunto no lo había. 
Jack Barnett no se dejó ver nunca, jamás se puso a disposición de ningún periodista, ni dio ninguna entrevista, alegando que lo que él vendió fue un material hurtado al gobierno de los Estados Unidos, primer elemento chocante en esta historia.

Tampoco elementos históricos, referencias o credenciales comprobables, independientemente de lo que contó Santilli. Pero lo que más escamó a Javier Sierra fue el momento en que salieron a la palestra estos documentales, el año 1995. 
En el año 1997, se cumplirían los cincuenta años de Roswell y en Estados Unidos hay un dispositivo legal que dice que cuando han pasado cincuenta años de un suceso catalogado como alto secreto, ese material puede ser solicitado por medio de distintos mecanismos como la Ley de Libertad de información y acceder al mismo. Es decir, faltaban sólo dos años para que se desclasificase el expediente Roswell.

Estas películas aparecieron justo cuando había una controversia legal sin parangón en la historia del fenómeno ovni. Desde hacía un año, un senador norteamericano de Nuevo México había estado investigando exhaustivamente y buscando cualquier vericueto para desclasificar todo lo concerniente a Roswell. 

Antes de que fuese desclasificado por la Oficina General de Contaduría, un engranaje un tanto extraño se armó para presionar al gobierno para que publique el dossier Roswell, a lo que éste se defendió con una estratagema singular.

El gobierno emitió en el año 1994 un segundo comunicado desde el incidente, ya que en el ínterin jamás se había pronunciado al respecto, explicando que lo que cayó en Roswell no fue un globo sonda, sino un globo espía perteneciente a un proyecto ultrasecreto de la Universidad de New York en el desierto de Nuevo México, que estribaba en subir micrófonos a las capas altas de la atmósfera para oír las posibles pruebas nucleares que pudiesen estar haciendo los rusos en Siberia.

No era un ovni

El proyecto fue un fiasco, se enviaron unos veinte y el informe decía concretamente que el globo número nueve había sido ‘confundido’ con un platillo por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Una hipótesis más que inverosímil, ya que aunque el proyecto era secreto, los globos utilizados eran similares a los globos sonda convencionales y es imposible que un oficial de inteligencia, que todo el personal de una base militar como Roswell se equivoque en una apreciación de ese tamaño. Confundir un platillo con un globo sonda de los que ellos mismos enviaban a la atmósfera todos los días era una incongruencia total y absoluta.

Contaminación informativa

En el momento en que ese disparate no contentó a nadie, salió a escena la filmación de la autopsia. La gente se olvidó de la presión ejercida de forma legal por el senador en buena ley y clavaron su mirada en la televisión para ver el examen del supuesto extraterrestre. Como no fue posible ratificar su veracidad, todo quedó en el descrédito. Programas de radio, televisión, incluso libros, pero nadie confirmó lo que allí se vio, lo que hizo que la audiencia pensase que fue un fraude y que todo el caso Roswell en su conjunto, también lo es.

La película bajo la lupa

Javier Sierra llevó ese material para que fuese examinado por el experto forense Dr. José Manuel Reverte Coma, en el Hospital del Aire que le dijo que eso era un terrible fiasco.

El doctor, apenas vio el material dijo que no era ningún procedimiento serio, más que una autopsia era el vaciado de un cuerpo, que la desidia fue completa, máxime tratándose, si así era en realidad, de una criatura de otro mundo. Todo le indicó que era una farsa en toda regla.

Javier Sierra agregó que lo que le llegó a él eran tan solo dieciocho o diecinueve minutos del total filmado, trozos montados e inconexos e hizo una observación significativa: ‘-Nunca hasta la fecha se ha analizado para datarlo un fotograma de dieciséis milímetros con una imagen de la autopsia en él.’ Es decir, se han entregado partes para analizar, pero ninguna con el “marciano” abierto en canal para poder acreditarlo.

Se sabe que la película comercializada por Ray Santilli y que se vio en San Marino es un fraude, que solo se hizo para obtener dinero, se conoce a los actores que formaron parte de ella, y también que no pertenecía al material que obtuvo de Jack Barnett.

La opinión de Javier Sierra es que todo el montaje de la autopsia fue perpetrado para desinformar y desacreditar todo el expediente Roswell, dos años antes de que fuese desclasificado, para que no tuviese interés alguno para nadie. Al carecer de credibilidad ningún investigador serio iba a poner sus ojos en un tema con tal desprestigio.

Aún así, en el año 1997, el 24 de junio concretamente coincidiendo con el principio de la era moderna de los platos voladores, se convocó una rueda de prensa en el Pentágono para dilucidar claramente el caso Roswell. Retransmitido a todo el mundo por la CNN un oficial mostró unas imágenes top secret que trataron de desbaratar el caso y contar “según ellos” lo que pasó en realidad.

En esta oportunidad, lo que hicieron fue desprestigiar a los testigos alegando que habían confundido a unos muñecos de pruebas que comúnmente se conocen como dummies (maniquíes), utilizados en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Lo que se dijo en esa rueda de prensa es que la caída de esos maniquíes al ser encontrados en el desierto por la gente, hizo que los confundiesen con extraterrestres.

Pero hay dos errores en esta versión. Uno que los dummies son como humanos, en estatura y proporciones y dos, si bien es cierto que la Fuerza Aérea realizó pruebas con estos muñecos para estudiar los posibles daños en la caída de paracaidistas reales, las fechas no coinciden. Estos experimentos se hicieron entre 1953 y 1959 y el caso Roswell, insisto, fue en julio de 1947.



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