domingo

Waco


Tal vez el nombre no te diga mucho, la secta de los Davidianos, tal vez. David Koresh, fue un loco que pretendía ser Jesús de Nazaret y que atrincherado en su rancho junto con sus seguidores, protagonizó una terrible matanza.


19 de abril de 1993. El FBI y las fuerzas de la ATF de los Estados Unidos tomaron por sorpresa en Waco, Texas, un rancho en el que vivían en comunidad los integrantes de una secta conocida como de los "Davidianos." 
El resultado, casi cien muertos, entre los cuales había gran cantidad de niños y demasiados interrogantes de cómo una operación gubernamental pudo terminar tan desastrosamente.

El comienzo de toda esta historia fue el 28 de febrero de ese mismo año, cuando la ATF, la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, presionada por su mala fama y a la que la rumorología la encaminaba hacia el final de su existencia, se propuso la misión de reingresar en el foco mediático y con ello, recuperar el prestigio perdido. Para ello el objetivo fue David Koresh, el líder y cabeza visible de una perniciosa secta.

Pero alguien puso en alerta a los davidianos de que los federales estaban muy cerca y no solo eso, les aseguró que pretendían entrar disparando a mansalva sin tener en cuenta la existencia de mujeres y niños. Del mismo modo en que pensaban entrar unos, David Koresh y sus seguidores, pensaron en defenderse y poner además, un precio muy alto a sus vidas, para lo cual tendieron una trampa a las autoridades.

El sitio duró aproximadamente dos meses. Es notable el salvajismo de las tropas del gobierno. Les cortaron el agua, la provisión de comida y la electricidad, además de denegar la autorización para que los niños fueran sacados de ese horror.

Durante día y noche, enormes altoparlantes emitían el sonido agonizante y agudo de conejos decapitados. La secta de los Davidianos, era ahora, el mismísimo averno.

El asedio final llegó de súbito. Helicópteros, tanques y francotiradores en cantidad necesaria como para invadir un pequeño país, se echaron encima, con la mayor impiedad sobre los ya exhaustos, medio moribundos y famélicos davidianos.
Con gases lacrimógenos inflamables de los  que nadie se pudo librar, provocaron un terrible incendio.

Desde los helicópteros fueron tomados vídeos, en donde puede verse cómo los que intentaron escapar del fuego fueron acribillados por los francotiradores.

Santiago Camacho, periodista y escritor, se preguntó en el programa Milenio 3, qué moraleja podemos sacar de esta historia. Su respuesta fue contundente: ‘- Tal vez, que por muy malo que sea el fanatismo religioso, que hace que una secta se aísle del mundo y viva su propio universo de paranoia, peor es sin duda el fanatismo administrativo, capaz de otorgar a una agencia gubernamental el poder de abrasar a un centenar de hombres, mujeres y niños sin tener que rendir cuentas a nadie.’

Imagen: Pinterest.com/ Brian Stein



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