jueves

El extraño ser de Punta Carnero



En un lugar de la costa de Cádiz, soñado y solitario, existe un faro. Allí mismo el eminente y prestigioso Ginecólogo Doctor Rivera, se encontró con algo tan inesperado y fuera de su realidad que trastocó toda su concepción del mundo.

El doctor conducía su vieja motocicleta para remontar la loma y poder contemplar el mar. La brisa marina llenó profundamente los pulmones del médico, en ese cabo desierto en que el atardecer ya empezaba a convertirse en noche.

Poco a poco comenzó a descender despacio, escrutando muy bien el terreno escabroso, cuando de repente, al final del camino, alguien lo sorprendió por el lado derecho. Una especie de criatura, como si de un niño se tratase, embutido en un traje negro. Un joven de contextura fuerte y brazos pequeños que lo atemorizó de forma inesperada.

Los segundos no pasaban, los sonidos del paisaje parecían haber enmudecido. El ser, de no más de un metro de estatura, pasó por delante suyo sin inmutarse, tenía una  gran cabeza, era un ser completamente desproporcionado.

Los latidos del corazón del doctor se aceleraron de forma vertiginosa, aquello no era normal. El ropaje sin cortes ni aberturas, cubría aquel ente por completo. Un ser que aunque no podía explicárselo, le hacía intuir una extraña maldad.

Prácticamente entumecido y en estado de shock, intrigado sobremanera, se bajó de la moto, en el mismo instante en que esta especie de mono extraño, se internaba en un pequeño bosque. Después de perseguirlo unos minutos, se detuvo de repente. Lo invadió el miedo, ese terror que paraliza e inmoviliza, la necesidad imperiosa de buscar seguridad, y que se quedase allí con su misterio, el peculiar ser.

Cuando el camino estaba totalmente oscuro, tan solo iluminado por la luz de la antigua motocicleta, el doctor pudo ver un objeto en forma de cono, chato, de metal, pero sin una forma que se asemejara a nada conocido. Evidentemente, nuestro galeno aceleró todo lo que pudo y se alejó de allí, todo lo que le fue humanamente posible.

Al llegar a Algeciras, varias personas como pescadores y vecinos le hablaron de una luz, algo fulgurante, que en ese mismo instante había tomado vuelo sobre aquel lugar apacible, edénico, en el que nunca pasa nada, llamado Punta Carnero. 

Iker Jiménez comentó este inquietante caso en su programa Milenio 3 de la Cadena Ser, el día 31 de marzo de 2003.



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