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El proyecto Stargate


No siempre es coherente lo que nuestros gobernantes dicen y hacen, y de eso tenemos una buena prueba en nuestros días. Pero además en otros ámbitos y otros temas, se menosprecia y se expone al ridículo desde el establishment a todo lo relacionado con la parapsicología, aunque la realidad nos cuenta otra cosa.


Bajo esta premisa, es sorprendente que Estados Unidos haya gastado cuantiosas sumas de dinero en lo que han dado en llamar “espionaje psíquico.”

Santiago Camacho, periodista, escritor y experto en desvelarnos estas cuestiones, en la Cadena Ser, ya en abril del 2003, comentaba que el famoso programa de televisión Nightline de la ABC estadounidense del día 28 de noviembre de 1995, dio a conocer la existencia de un proyecto llamado Stargate que consiste ni más ni menos que en utilizar agentes especializados en técnicas de videncia, para realizar labores de espionaje, dotados de su percepción extrasensorial.

Gran parte del dinero fue directamente al Instituto de Investigación de Standford, un afamado centro académico, en el cual se elaboró una forma que facilitase que cualquier persona pudiese incrementar y desarrollar en su máxima expresión sus facultades psíquicas. A esto se lo llamó “visión remota.”

El asombro dejó estupefactos a los mismos que implantaron el proyecto. Por este medio los “espías psíquicos” podían perfectamente dar el lugar exacto de instalaciones ocultas y submarinos en medio del mar. Más tarde, estos resultados eran corroborados hasta en la más mínima circunstancia por el paso de los satélites.

Viendo la fiabilidad de los hechos, los encargados del proyecto se propusieron objetivos más importantes, como que sus agentes pudiesen a la distancia, producir efectos en las mentes de políticos, diplomáticos y funcionarios de otros países.

A día de hoy, el Proyecto Stargate está, bajo estamentos oficiales, técnicamente anulado y sin efecto, y el gobierno de los Estados Unidos niega todo conocimiento del tema. Aún así, si pensamos en el clima bélico que se vive actualmente, podríamos preguntarnos, como se preguntó Santiago Camacho en su momento, que pasaría si en la Casa Blanca o en la CIA alguien sucumbiese a la tentación de abrir esta poderosa “caja de Pandora."


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