domingo

Hablar con los muertos


La transcomunicación es la factibilidad de que por medio de la tecnología, a través de psicoimágenes o de psicofonías, podamos sumergirnos en el otro lado.



Iker Jiménez en su programa de abril de 2003, puso sobre el tapete esta inquietud de la mano de Katia Rocha, en la Cadena Ser.

Si realmente queremos, podemos comunicarnos con nuestros seres queridos o entidades sin cuerpo, mediante el método de la transcomunicación. La radio, la televisión o las computadoras y también los espejos, son nexos de conexión que podemos usar para conectar con los espíritus.

Aunque en realidad, es al revés, son ellos quienes tratan de hablar con nosotros si quedó algo por terminar cuando aún estaban en este mundo, o además para prevenirnos de algún suceso desagradable, tal y como ocurrió en San Francisco, California, en el terremoto de 1906, en el que las líneas telefónicas se colapsaron debido a la enorme cantidad de espíritus que tenían urgencia por hacer saber a sus familiares vivos que un gran desastre iba a ocurrir.

¿Cómo ponerlo en práctica? Si tienes una cámara de vídeo, sintoniza un canal que no emita al aire y grábalo. Con mucha paciencia, quizás logres grabar algún mensaje o advertencia o ver alguna imagen de algún fantasma.
El teléfono también es apropiado, pero ten cuidado con esas llamadas que se cortan y que no llegamos a saber quién es nuestro interlocutor.

Katia nos advierte también de grabar este mismo programa de radio sobre el que yo escribo, y escucharlo más tarde. Nos comenta que ella no lo ha hecho, aunque nos deja con la incógnita y la duda de que tal vez encontremos algún signo. Todo puede ser…

Los espejos

Tema antiquísimo y profundo que atrapa especialmente a quien se sumerge en él. Si nos quedamos absortos observándonos frente a uno, ¿no has sentido algo extraño, o has visto como tu propia imagen se distorsiona? O mientras te peinas o te aseas, ¿no te ha parecido que alguien te está observando? Quizás sea que alguien te está viendo, desde el otro lado del cristal.

Hay un juego que se llama ‘las doce vírgenes’, que consiste en ponerse delante de un espejo con dos velas y contar desde el número uno hasta la cantidad de años que tienes. Esto debe hacerse el día de tu cumpleaños y no se recomienda a personas mayores de sesenta años. Cuando termines, verás el rostro de un demonio que te dirá la fecha de tu muerte.

Si todo esto es verdad o si quieres creer o no en ello, tanto Katia Rocha como la que suscribe pensamos que depende de ti, nuestra intención es que abras tus sentidos un poco más a todo lo que te rodea, tal vez como cuando eras niño y por qué no, descubrir muchas más cosas de las que ves, sientes y oyes como adulto.