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La ciudad sumergida de Cuba: Mega


Seiscientos metros de profundidad es lo que descendió el robot submarino, cuando su cámara encontró unas edificaciones confusas que aparecieron sin explicación. En la profundidad marina se acababa de producir un encuentro con la historia sin precedentes.

Piedras cortadas al milímetro, túneles, pasos estrechos, e inclusive templos con inscripciones en un lugar donde hipotéticamente nunca habían vivido seres humanos. Jamás se habló de este lugar, hasta que en el año 2003 se lo dio a conocer en el programa de Iker Jiménez, Milenio 3. 
El nombre del lugar hasta ese momento oculto por los científicos es Ciudad Mega.

Una ciudad bajo las aguas en lo profundo, a cientos de metros. En un mar lleno de aventuras y batallas, de tesoros bajo la superficie y de piratas, un robot se encontró con una ciudad completa de otra época. Las incógnitas se dispararon. ¿Quiénes pudieron vivir allí? ¿Cuáles serían sus costumbres y sus creencias? Aparentemente era una civilización altamente avanzada, tecnología en la piedra.

Nacho Ares, Licenciado en Historia y Director del Programa Ser Historia, entre otras cosas, se sorprendió gratamente con la noticia porque normalmente las ciudades perdidas se encuentran en la selva, en la Amazonia, pero la arqueología submarina, es un terreno poco explorado y llama aún más si cabe la atención de los expertos. Otra prueba más de que conocemos mucho más el espacio sideral que nuestros fondos marinos, como una frontera que aún no se ha traspasado.

Cercano a Guanahacabibes, desde la península de Yucatán hacia Cuba, el proyecto científico Exploramar, fue el que realizó el hallazgo, además de ser el que descubrió el buque Maine, barco que comenzó la guerra entre España y Estados Unidos por el dominio de Cuba.

La empresa, está formada por arqueólogos, científicos, geólogos y de los pocos autorizados por Fidel Castro para hacer exploraciones en el fondo submarino. Pero nadie imaginó lo que se iban a encontrar, una gigantesca ciudad, y muchos han echado a volar la imaginación con civilizaciones antiguas e incluso, por qué no, la mítica Atlántida.

Luis Mariano Fernández corresponsal de la Cadena Ser, fue el que descubrió esta apasionante historia y Mauricio Vicent, el que comentó lo que estaba sucediendo desde allí. 

Según él, la denominó “una Atlántida en pleno Caribe”, más aún cuando los arqueólogos encontraron unas estructuras milimétricamente cortadas, a seiscientos metros de profundidad, cercanas a las costas de Cuba. Restos de una metrópolis en toda regla que pudieron ser edificados hace unos seis mil años. 
Fue vista por primera vez en el año 2000 y en el 2003, el equipo de Exploramar descendió con su robot a las profundidades donde tomaron imágenes de todo tipo de construcciones. La mayor parte entre dos y cinco metros de longitud que además ostentaban marcas y dibujos, lo que suscitó la teoría de que Cuba podría haber estado unida al continente por una franja de tierra hasta la península de Yucatán
Los arqueólogos dicen que puede ser una ciudad debajo del agua del período preclásico, tal vez habitada por una civilización anticipada parecida a la de Teotihuacan, en México. Algunos recordaron los escritos de Platón sobre la Atlántida.

Los científicos opinan

En ese momento se tuvieron tres ideas de base. Una línea de investigación afirma que esto podrían ser construcciones naturales, aunque es bastante improbable.

Otra hipótesis es que fuesen estructuras enormes megalíticas hechas por la naturaleza pero transformadas por seres humanos y la última que fueron hechas por otros seres de los que se desconoce completamente todo, civilizaciones que alcanzaron un gran dominio de la tecnología.

Allí se pueden observar unos trozos grandes de material compacto, de cinco metros de altura y varias toneladas. Se ve también que las piedras fueron talladas, cortadas y pulidas con la intención de que encajen perfectamente unas con otras para formar las grandes estructuras.

Pero lo más asombroso fueron los dibujos, los escritos, como los llamó la descubridora Paulina Zelitsky, grafismos que se diseminan en gran parte del complejo arqueológico, de cuyo sentido no se sabe nada, aunque son muy parecidos a los jeroglíficos que se hallan, por ejemplo, en las pirámides de Egipto.

Paulina Zelitsky

Es una ingeniera oceánica, una experta soviética que en la Guerra Fría construyó bases secretas de submarinos, toda una eminencia en la materia y directora de este magnífico proyecto. Actualmente se dedica a la ingeniería civil y es topógrafa del lecho oceánico. 

Apenas salió del agua, le contó al periodista Luis Mariano Fernández que ni por asomo pensaban encontrarse con semejante hallazgo. Sus palabras fueron estas:
“- Cuando de pronto, vimos en nuestros mapas apariencias de estructuras muy simétricas, como si fuesen trazados por hombres, dentro de esa área tan limpia de arena, nos fuimos totalmente asustados, porque al principio pensamos que era una instalación de Estados Unidos o alguna otra superpotencia, que pudo construir una estructura en un área totalmente desierta.”
“- Hay unas estructuras gigantescas construidas de piedras muy largas, muy grandes, de formas geométricas perfectas, como si fueron cortadas, instaladas una sobre otra con una perfección que con nuestra tecnología no podemos hacerlo.”

Hablando con el periodista, le confesó que para ella eran restos de la civilización olmeca, una sociedad de origen impreciso y antiquísimo. Los investigadores hablan de una antigüedad de entre tres mil quinientos y seis mil años de antigüedad.

Nacho Ares comentó, a raíz de las teorías que hablan de los posibles restos de la Atlántida, que los únicos datos que tenemos de esta ciudad es lo escrito por Platón en los diálogos del Critias y el Timeo, en donde apenas cita escasamente este lugar e intenta que veamos la existencia remota de una civilización superior a la de ellos, pero como recuerdo ancestral más que como una ciudad real.
Como él en sus escritos decía que se hallaba “más allá de las columnas de Hércules”, lo que es hoy el estrecho de Gibraltar, muchos intentan verla en el océano Atlántico.

En el año 1960, cuando se hallaron las famosas ruinas de Bimini en las Bahamas, muy parecidas a las de hoy de Cuba, también se especuló con esta posibilidad.
El verdadero misterio si cabe es que hay gran número de culturas, que habitaron miles de años atrás como los olmecas, los egipcios o los mayas de las que no se tiene todavía una datación exacta desde la arqueología o desde la historia.

Paulina Zelitsky está trabajando con el departamento de Antropología de un museo mexicano y cuando les mostró las imágenes a los especialistas, afirmaron que definitivamente se trataban de ruinas olmecas.
De los olmecas, de los mayas o de los aztecas, se sabe apenas nada. Son civilizaciones que surgen en una edad convulsa hace dos o tres mil años en la zona mesoamericana y su inicio, al estar unas muy cercanas a las otras es complicado de datar.

A finales de los años ochenta, al sur de Japón también se encontró una ciudad parecida en la isla de Yonaguni. Tenían formas piramidales, espacios de terreno allanado, se habló incluso de “grandes avenidas.” Pero lo que diferencia este hallazgo en Cuba es la aparición de bloques individuales, ya que el hallazgo de Yonaguni finalmente se determinó que eran estructuras naturales, en tanto que en Cuba existen formas que indican la intervención humana, aunque aclaró que hasta el momento no había visto la filmación.

Luis Fernández que sí pudo hacerlo, quedó impresionado porque él pudo ver nítidamente una “ciudad con sus calles” y lo más singular los dibujos y los monolitos, los escritos, todo ello en una filmación de más de una hora de duración. Además Paulina Zelitsky, le mostró unas fotografías de una especie de busto al estilo egipcio, como los tocados que se pueden ver en la esfinge de Gizé.

Egipcios en América

Nacho Ares en su libro La historia perdida, apunta a la hipótesis de que no en la época de los faraones, sino en la época ptolemaica, en el siglo III o II antes de Cristo, casi en la época grecorromana, que tal vez algunos bravíos navegantes se hayan lanzado a la mar, buscando nuevos territorios a través de los océanos. Pero no por el Mediterráneo, sino aprovechando las corrientes marinas, a través del Golfo Pérsico.

Manuel Iturralde, el geólogo número uno en Cuba, estaba más que sorprendido con el hallazgo. Las imágenes fueron analizadas por el Centro de Arqueología Marina y Antropología de la Academia Cubana de Ciencias. Afirmó con toda rotundidad que “no tenían una explicación sencilla y directa de estas estructuras.” Lo que si asevera con claridad es que se trata de una construcción humana.
Pero el descreimiento de que tenga algo que ver con la Atlántida también es muy grande.

Para poder dilucidar qué es lo que se encuentra en las profundidades de las aguas cubanas, habría que adentrarse y encontrar señales como escritos, jeroglíficos, o escrituras que nos puedan decir de qué civilización se trata.

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