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Los profetas del bosque


El General Sánchez de Toca es un general de Brigada del Ejército Español, en la reserva, Experto en cuestiones militares que ha realizado funciones en Europa, Asia y América y que ha hecho un trabajo desde los años ’70 en la zona de la Antigua Germania sobre un tema poco conocido: ‘Los profetas del bosque’.



Iker Jiménez lo entrevistó para su programa Milenio 3 de la Cadena Ser en el año 2003. Un hombre que ha realizado mapas geopolíticos, ha tomado parte en misiones de paz inmerso en un relato tan diferente como intrincado e inquietante que según nos cuenta, se lo encontró de improviso en “acto de servicio.” 

Hace más de veinte años se topó con estas tradiciones ancestrales. Por la situación que se vivía en aquel momento en Afganistán, buscando escenarios, solicitó información de lo que estaba pasando y podía suceder y entre los datos se encontró con este bagaje de costumbres. Cuando procedió al filtrado, lo más atinado que le llegó fue de Europa central: Alemania, Austria, Polonia y Suiza.
Todo ello además, formaba un conjunto de averiguaciones que para más señas en parte se había cumplido. Era una misión más para él, no un hobbie de sus horas extras.

De todo esto, el General Sánchez de Toca y Catalá escribió un libro ‘Los profetas del bosque’, en el que se relatan sucesos que como el propio autor nos indica, hay que verlos como señales y no como malos augurios.

Entre estos profetas, uno era sacerdote, otro agricultor, el otro era panadero y sin proponérselo pronosticaban acontecimientos sin ningún ánimo de lucro ni como actividad habitual, sino que fueron sus vecinos los que los denominaron así. El general nos aclara que la palabra “profecía” tiene un significado muy serio que es “el que habla en nombre de Dios” y sólo es así si se cumple.

Lo que sucedía aquí era que su conciencia les impelía a proclamar lo que en ellos se manifestaba, pero en ningún caso ellos se consideraban ni elegidos, ni profetas, ni nada, a pesar de todos los inconvenientes que esto les acarreaba.

11 de septiembre

Hay un suceso que sobresale por entre todos los demás, que es el que conmueve más al General y el que le hizo escribir el libro y este fue el 11 de septiembre
Es lo que lo hace volver sobre sus pasos y reexaminar toda la documentación sobre estas personas. Mientras las Torres Gemelas se hundían entre el polvo, la sangre y el horror, el General rememoró un párrafo en alemán especialmente complicado de entender para él, escrito en una carta en el año 1975, que él tradujo en el año 1979 y que decía, simplemente “que los edificios se hundían en el suelo”. Instantáneamente vino a su mente aquel escrito, porque como nos explica, cuando hay un bombardeo los edificios se tumban o se inclinan, pero como en este caso era algo completamente diferente, lo retrotrajo a la memoria aquella “profecía” tan intrigante.

El hombre que “vio” este acontecimiento era un labrador que quiere permanecer en secreto, de la Baja Austria, que cuando era joven tuvo esas visiones mientras estaba despierto, es decir, además de ver lo que ve cualquier mortal, él experimentaba estas especie de películas sin saber en qué momento sucederían, pero por algunos detalles como la nieve en las montañas o la floración, podía darle una fecha determinada. Todo esto parecía cuajar en el resto de tradiciones y además era también una persona ilustrada, que quizás esté vivo aún, porque según el General vio que él en la red contestaba a la parte de sus visiones que aún no se habían cumplido, un tercio o poco más, porque el resto se había concretado todas.

Las personas estudiadas por el General son alrededor de setenta y cinco y le hablaron de acontecimientos mundiales, los dos primeros se podrían tratar de la primera y segunda guerras y un tercer suceso que de momento no ha acaecido.

Esta gente humilde de los bosques de Baviera, labradores, panaderos y artesanos, encerraban en sí mismos una sabiduría más que sorprendente, una especie de visiones del devenir de los tiempos. Según ellos cada acontecimiento mundial viene precedido por unos signos desencadenantes de tal hecho.

Por ejemplo, para describir la Primera Guerra Mundial, decían que sucedería “cuando las mujeres anduviesen como las ocas y se les pueda ver por debajo del zapato”, es decir cuando vestían con polisones, o “un perro de hierro aúlle por un camino de hierro”, refiriéndose al tren que estaba por inventarse. O “un pez de plata que lleva gente sentada y que vuela por encima de las montañas,” esto fue el zeppelín que voló sobre las montañas de Baviera el 14 de agosto de 1914. Pensemos que ellos no tenían elementos como nosotros para poder describir sus predicciones.

Una serie de personas cuanto menos diferentes que no se tomaron a sí mismos como profetas, pero que vaticinaron hechos que sucedieron y otros que al parecer están por llegar.

Segunda Guerra Mundial

Para este acontecimiento estos artesanos describen a Hitler como “el hombre de la araña en el brazo y en la bandera, que manda a su gente en carros de hierro sobre túneles mil millas en cada dirección.” Esto lo dijo un pastor ciego de Praga en el siglo XIV. Diecinueve frases que se han recogido y guardado durante setecientos años, de las cuales se cumplieron sin duda seis o siete, y aún quedan doce. Pero las que sí se han cumplido es una como por ejemplo el reinado de Francisco José de Austria: “Cuando en Austria haya un señor que reina más de sesenta años y asesinen al príncipe heredero.”

La situación actual

Se podría decir que lo que hoy nos toca vivir también fue predicho por estas gentes humildes, aunque lamentablemente todas las profecías se ven más claras “a toro pasado.” Aún así, el conflicto en los Balcanes, y en la entrevista que hace un cura polaco a Sor Lucía “norteamericanos y británicos desembarcan enormes contingentes en el continente asiático”, esto fue vaticinado en el mismo momento en que el libro veía la luz, pero que obviamente ya estaba escrito.

El que más impactó de todos al autor, aunque le resulte difícil, es “El cantar del viejo tilo”, que lo emocionó particularmente o el pastor ciego del siglo XIV, porque describen con tal precisión lo que realmente ocurrió en la Europa Central que llegan al alma, con cosas como por ejemplo: “Después de la primera guerra caen las monarquías como manzanas”, “los alemanes invaden Bohemia”,“los checos expulsan a los alemanes, pero cuando vuelvan a florecer las cerezas no quisiera yo ser checo” con la entrada de los rusos en el año 1948.

Según el propio Sánchez de Toca, el texto original del pastorcillo tiene mucha más belleza y más fuerza, que fue consultado por Enrique IV, el nigromante, que dio orden de que esto jamás fuese revelado, cosa que fue respetada a rajatabla a través del tiempo, durante más de siete siglos.

Para estas gentes humildes era todo un calvario poseer este don futurista. Para ellos no fue ningún privilegio ni una forma de obtener fama y fortuna, sino más bien todo lo contrario, de lo que se deduce de lo que dicen algunos de ellos, en especial los más espirituales como los religiosos.

Sánchez de Toca nos advierte que esto es lo que han predicho gentes humildes desde hace siglos, pero que básicamente no tiene porqué ser así, a menos que continuemos en este camino de sinrazón, sinsentido y locura. Es tan sólo un futuro posible más, ya que el futuro no existe. Todos ellos lo que sí ven es una “edad dorada”, un mundo en el que habrá pocos hombres y serán muy pocos, que se saludarán como hermanos, en el que habrá de todo para todos, pero que sobrevendrá luego de los desmanes de una profecía que dice “las montañas de escombros que hemos creado no desaparecerán de la faz de la tierra.”

Javier Sierra llevaba varios días leyendo el libro del General y cuando tuvo la oportunidad de preguntarle en la Cadena Ser, su inquietud fue que ya que el militar interpreta todo desde ese punto de vista estratégico y castrense, cómo veía él estas profecías en el mundo real. Cuál era para él el escenario posible de una visión de un pastorcillo del siglo XIV.

El General contestó por supuesto con humildad y no creyéndose el dueño de ninguna verdad absoluta, él las ve como señales de tráfico, ni más ni menos. Las ve más bien como advertencias que como finales tajantes e indiscutibles, pero no deja de señalar que: ‘- Algunos han visto futuros que han ocurrido.’



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