lunes

Ocurrió en Matapozuelos


El periódico El norte de Castilla, lo tuvo en sus portadas el 14 de abril de 1976.


En las extensas llanuras vallisoletanas, pasaban la tarde unos niños entretenidos en sus juegos, en un terreno despoblado. Próximo al tejado, los sorprendió un fulgor cegador, que paso a paso, fue bajando sobre el campo.

La mayoría de ellos salieron corriendo a buscar protección y seguridad, pero uno, Fidel Hernández tuvo la valentía de colocarse detrás de un monte pequeño y contemplar todo lo que estaba sucediendo. Unos instantes después, aquella forma discoidal había aterrizado.

Un temor inconmensurable fue invadiendo al pequeño Fidel, que en cuclillas para no ser descubierto, vio cómo de golpe, sin que mediasen puertas o escalinatas se encontró con tres humanoides de una altura considerable, hombros pequeños y vestidura brillante que reflejaba los rayos del sol al ocultarse.

En ese mismo instante, en el cuartel de Medina del Campo, alguien ponía una denuncia sobre algo que caía justamente en Matapozuelos. Un equipo de la Guardia Civil fue inmediatamente a verificar la información. En el ínterin, Fidel, era visto por los alienígenas.

Balbuceante por el miedo, apenas pudo explicar lo acontecido a los agentes. Todavía temblaba, como si aún alguien lo persiguiese. Aunque atemorizado al máximo, sí pudo contar que los individuos tomaron porciones de suelo y se pusieron frente a él. Sin abrir la boca, se los oyó hablar en un lenguaje ininteligible.

Luego de efectuado el expediente, los vecinos del lugar pudieron ver una significativa huella que quedó como registro indeleble del hecho.

La Gaceta del Norte un mes más tarde, en primera página tituló: ‘Valladolid, tres seres hablaron con un muchacho’, artículo que fue realizado por Juan José Benítez.

Nada más se dijo en torno a este caso, años y años en los que Fidel mantuvo su testimonio intacto e incólume. Una experiencia vital más que inquietante, un recuerdo muy presente siempre en su memoria que nunca lo dejará.