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Teresa Neumann y su particular Eucaristía


Era una campesina alemana, la hija mayor de diez hermanos y su padre era sastre. Pero su vida cambió cuando de sus ojos, comenzó a brotar sangre. Los médicos que investigaron su caso, estaban azorados con el hecho. Hasta varios litros podían brotar al exterior en sus estados de trance.


Los científicos, con la más absoluta objetividad, plasmaron en sus investigaciones que vivió durante más de veinte años, sin probar bocado alguno.

Milenio 3 nos reveló este intrigante caso en la Pascua del 2003. Las fotos que se han reproducido de ella nos muestran a una mujer envuelta en sábanas, en un lecho humilde, a la que de sus ojos, de su boca, de sus manos y del costado le manaba sangre profusamente.

El doctor Antonio Vallejo-Nájera, eminente psiquiatra español, pudo verificar in situ la emanación de sangre y además escribió un libro, El caso de Teresa Neumann a la luz de la ciencia médica, donde recopiló todos los informes de los médicos que visitaron a esta mujer que además padeció diversas enfermedades. 

Perdió la vista y el oído, estuvo paralítica durante veinte años y de una en una fue recuperándose de todos esos padecimientos, sin que sus médicos pudiesen explicarlo, sobretodo porque en muchas oportunidades en las que se le daban poco tiempo de vida. 

También se le intentó amputar uno de sus pies debido a la gravedad de sus heridas, a lo que ella pidió quedarse sola, y con unos pétalos de flores de un sitio donde se afirmaba que había aparecido la Virgen y con los que milagrosamente pudo curarse y las heridas cicatrizaron completamente. Esto es firmado y rubricado por médicos de prestigiosas instituciones que están recogidos en el libro de Carmen Porter, Misterios de la Iglesia.

Esta bávara no era religiosa, nació en 1898 y hasta el año 1926 fue una persona normal. Intentando sofocar un fuego en la casa de unos vecinos, debido al peso de los cubos de agua, sintió un dolor punzante y quedó postrada en una cama. Más tarde tuvo una contemplación inmediata y directa sin percepción sensible de las escenas del Calvario de Cristo y pudo incluso reproducir las frases que se dijeron en ese momento en arameo, el idioma original.

Durante más de veinte años sólo ingirió un octavo de la hostia consagrada al día y un poco de agua. Los médicos, incrédulos y admirados a la vez, en concreto uno junto con tres enfermeras se encerraron con ella, impidiendo el contacto con su familia. Todo tipo de pruebas le fueron hechas, era pesada cada cierto tiempo y en vez de enflaquecer, recuperaba peso, a pesar de perder sangre continuamente.

Teresa Neumann vivió de forma calcada la Pasión de Cristo. Médicos y fotógrafos registraron cada paso de ese peculiar Vía Crucis, en una persona sencilla, sin conocimientos de idiomas extranjeros y sin apenas educación.